Leyenda de la verdad

Cuentan los que saben, que hace muchos, muchos años, había en cierto lejano e inhóspito paraje un espejo grande como un lago donde residía la Verdad. Los que se enteraban de su existencia, hacían expediciones para hallarlo. Durante años tales misiones fracasaron una tras otra, ya porque los datos eran insuficientes, ya porque abandonaban demasiado pronto, o se perdían en pos de indicios falsos. Hasta que por fin, el guía de un grupo equipado con los instrumentos, la decisión y el empeño suficientes, divisó el ansiado brillo en la distancia. Los exploradores recobraron las fuerzas y corrieron. Todos tenían el mismo propósito: apoderarse del espejo. Al llegar se aferraron al cristal; lucharon y tironearon encarnizadamente, hasta que se rompió, y cada uno pudo obtener sólo un fragmento, que guardó, victorioso, como un trofeo. Al regreso, compartieron los pedazos con sus mujeres, y más adelante los dividieron para legarlos a sus hijos, que, a su vez, pasados los años, los desmenuzaron para cederlos a los suyos...hasta que todo el mundo tuvo una parte de la VERDAD.

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