El Camino de los Siddhas

¿Es fácil el camino de los Siddhas? No, en absoluto. Ni siquiera lo es para los mismos Siddhas que han trabajado muy duro para obtener la liberación. Sin embargo, es fácil para aquellos que reciben la gracia de un Siddha.
Un Siddha conduce a sus devotos al estado de libertad total (Kaivalya), sin causarles trabajo y agonía.
El estado de un Siddha es sumamente difícil de lograr, pero se convierte en algo fácil cuando el alma limitada recibe Shakti (energía divina) por el favor del Siddha.
Los Siddhas habitan en su propio mundo. El mundo de los Siddhas está situado muy en lo alto y su naturaleza no opone ninguna resistencia, obstáculo o impedimento. En ese mundo no existe ni sol ni sombra, ni día ni noche. No hay sufrimiento físico.
Siddha Loka es un vasto reino inundado de dicha. Está iluminado, pero no con luz del sol o de la luna. Todos sus árboles, flores y enredaderas, jardines y montañas están llenos de fulgor de la conciencia. Sólo la conciencia brilla y resplandece. La gran Kundalini ha creado ese mundo de su propia naturaleza.
En Siddha Loka lo auspicioso reina por todas partes y a todas horas. Sus habitantes viven en cuerpos azules creados de Conciencia pura. Gozan de juventud eterna. La felicidad y nada más que la felicidad se manifiesta allí en todo momento. En ese lugar, no puede entrar ni la tristeza ni el deseo. La pasión y la aversión no pueden causar ningún daño. Por el contrario, constantemente fluyen vibraciones hermosas, dulces y siempre nuevas. Los Siddha viven la totalidad de la dulzura, porque beben el néctar del goce interno. A pesar de que viven por tiempo ilimitado, la dicha de su éxtasis es siempre mayor y siempre nueva. Todos ellos son "urdhavaretas", o aquellos cuyo semen fluye únicamente hacia arriba, lo cual es el signo de la conquista total del apetito sexual. Con su mirada dirigida a lo alto el sahasrar, se mueven y vagan en la dicha más suprema. Todos los Siddhas son completamente libres.
Los Siddhas son seres cuyos deseos siempre se realizan; poseen poder divino y vibran con energía infinita. Viajan por todos los mundos, van a donde desean en la carroza del pensamiento. Incluso la vida más larga en nuestro planeta representa tan sólo unos pocos segundos para ellos. También siguen visitando nuestro mundo según su voluntad.
Los mortales de nuestro planeta que son bendecidos por Siddhas se convierten así mismo en Siddhas, y mientras duran sus vidas viven en felicidad total y nada más que felicidad.
Todas sus ocupaciones están motivadas por la conciencia radiante que pulsa dentro de ellos. Incluso mientras viven en medio de individuos condicionados y aprisionados, permanecen en éxtasis de gozo. Al igual que un millonario permanece consciente de su riqueza por más que esté rodeado de gente, ellos viven como los Siddhas de Siddha Loka, plenamente conscientes de la felicidad del sahasrar.
¿Qué es un Siddha? "Un Siddha es aquel que vive en libertad total" (Shivasutras). Es aquel que es pleno en sí mismo. Que se deleita en las enseñanzas que surgen de su interior. Sólo eso es su Veda. Un Siddha repite el mantra original que vibra sin cesar en el interior. Es perfecto en conocimiento, perfecto en devoción y perfecto en Shakti. Siendo supremamente libre, nada le puede atar. El Siddha trata a todo el mundo con el mismo amor y con la misma amabilidad.
Sai Baba de Shirdi, Nityananda Baba y Akkalkot Swami fueron los grandes Siddhas de la época moderna. El linaje de Siddhas permanece ininterrumpido desde Shiva hasta la actualidad. El camino de los Siddhas nunca desaparece por completo. No puede ser destruido. Cuando es preciso, algún Siddha desciende de Siddha Loka para guiar a los aspirantes. Incluso hoy, muchos Siddhas viven aquí y allá en India, pero es muy difícil reconocerles, porque no muestran ningún signo externo.
Swami Muktananda