Expresar los sentimientos sexuales con amor y compasión

Los animales siguen automáticamente sus instintos, pero los humanos somos diferentes. No necesitamos satisfacer nuestras necesidades como los animales. Podemos decidir tener sexo sólo por amor. De esta manera, podemos cultivar el amor más profundo, la armonía y la no-violencia. Para los humanos, comprometerse sólo en la sexualidad no-violenta significa tener respeto el uno por el otro. El acto sexual puede ser una expresión sagrada de amor y responsabilidad.
La expresión física del amor puede ser bella y trascendental. Si tiene una relación sexual sin amor y cariño, crea sufrimiento para usted y para su pareja. En una cultura de paz y no-violencia, el comportamiento sexual civilizado es una protección importante. Este amor no es un deseo absoluto de sexo, es amor verdadero y comprensión.
Thich Nhat Hanh

Simplemente: deja que los falsos modos de ver desaparezcan

No sirve de nada buscar la verdad.
Sólo has de dejar que los falsos modos de ver desaparezcan.
No mores en la dualidad
y cuídate de no buscar
porque en cuanto aparecen el "sí" y el "no",
la mente se pierde en la confusión.
El dos surge del uno,
pero no te apegues ni siquiera al uno
porque aunque la mente una sea no nacida,
la miríada de cosas es sin mácula.
Sin mácula, sin cosas.
Seng T'San

Cien años de ternura

Había que conocer Calcuta, atravesar su infierno en la tierra. Nadie es el mismo tras paseo por esa realidad tan cruda. Tarde o temprano, toca integrar la noción de un dolor tan desparramado por el mundo. A cada quien nos aguarda nuestra Calcuta, más o menos sórdida, su tremendo interrogante al echar la última mirada hacia atrás y decirle adiós, noqueados, despistados. En el itinerario personal es recomendable incluir esos claxones que rasgan los tímpanos, esas jóvenes madres que mendigan en cada esquina, esos tullidos sin piernas que avanzan veloces tras el turista, esa ciudad que concita tanta luz y tanta sombra y que ya no olvidaremos jamás… A veces el viaje es una forma de descubrir vivos ejemplos que, en medio de esas extremas y lacerantes Calcutas, lo dan todo y en esa darse por entero entreven genuina felicidad. En esta ocasión viajar fue también sólo una excusa para encontrar a esos seres de desbordante entrega, para rendirse junto a ellas, para hincar las rodillas a su vera en la otra punta del mundo. Despertaba el día en la enorme casa gris, en el baluarte de la entrega desde el que la Madre de los pobres iniciara su apostolado de amor en Kolkata (Calcuta en bengalí). Era la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad en Bose Road, era la misa de las 6 de la mañana en un día corriente en los comienzos de este año. Sobrecogidos, agradecíamos la oportunidad de estar en tan sagrado lugar, en el corazón de tan virtuosa casa, de tan heroico movimiento, que tanto amor ha irradiado por todo el planeta. Agradecíamos la ocasión de compartir oración con esos ángeles de humilde “shari” blanco que pusieron morada en medio de los infiernos. Renuncia total al mundo y consagración plena a los últimos de la tierra es lo que se respira entre las paredes desnudas de ese lugar santo. En la gran sala oratorio, se sitúan a un lado las hermanas, al otro los voluntarios. No hay más mobiliario que unas esteras en el suelo. Sobre ellas nos arrodillamos dichosos. Todas las ventanas permanecen abiertas, pues esa suerte de tan digna y voluntaria pobreza no sabe de aires acondicionados. El ruido de la calle a veces apaga incluso la voz del oficiante, pero el estruendo del tráfico, por enorme que sea ya desde primera hora, no puede devorar el santuario de paz, devoción y entrega allí creado. En medio de ese recogimiento matutino, de ese lugar santo entre los santos, vamos recuperando la fe que ha ido mermando cada paso entre tantas calles que acumulan tanta miseria. Cuando tanto horror puede hacerte llegar a pensar que todo está perdido; cuando la mirada a poco se torna neutra, insensible; cuando la esperanza estaba a punto de apagarse, alcanzamos tan austero como inolvidable altar. Cuando rebelde empezaba a aporrear las puertas del Cielo, llegaron a estos oídos esos sublimes cantos. En el lado de las hermanas todo es el blanco de las postulantas y el blanco con las conocidas franjas azules de las ya consagradas y con votos. La mayoría de ellas orientales, pero sorprende ver también muchas occidentales. En el lado de los voluntarios todo es colorido, razas, culturas y lenguas diferentes. Sólo estas mujeres y su elevado testimonio son capaces de hacer caminar hasta la sagrada forma de la comunión a “rastas” y demás tribus variopintas de todo el mundo. Los cantos de esas mujeres piadosas llenan toda la atmósfera. Sus gargantas celestiales, sus melodías divinas, su corazón puro, son su infinita fortaleza. Nada, ni nadie puede atacarlas. Después de la misa vendría un sencillo desayuno de “chaid” bien dulce y pan para todos los voluntarios. Tras el refrigerio en otra sala contigua a la calle, tiene lugar la repartición de las tareas del día. Se abre la persiana de metal y salen hermanas y voluntarios a prodigar amor por esas calles de inframundos. Se sumergen en la ciudad gris las mujeres de bendito blanco. En realidad uno hubiera querido que esa persiana no se abriera nunca, que el mundo y todos sus sufrimientos aguardaran allí fuera. Uno hubiera querido esconderse y permanecer entre esos muros impregnándose de todo lo que le falta. El egoísmo busca refugio y distancia con respecto a esa ciudad inmensamente pobre. Semeja sólo una persiana, pero en realidad es un abismo... Retrasamos todo lo que podemos el abismo. Nos recogemos unos momentos en la tumba de Madre Teresa. Junto a ese mármol liso, sencillo, austero, pedimos por esas mujeres, para que Dios las llene de fuerza, y si aún les cabe, de más amor, para proseguir su valiente y extraordinaria misión. ¡Que quienes todo lo dan, sigan siendo inundadas de fe y de coraje, que pueden seguir siendo exponente de compasión infinita! Merecía la pena todo el precio de sinsabores y ruidos para llegar hasta poner la frente en ese mármol frío. Un excepcional amor, que después revestiría humilde shari blanco, tomó cuerpo hace cien años. ¡Que podamos aprender la lección de caminar nosotros también sobre la tierra sufriente, con los pies descalzos, con sus plantas negras, si es preciso! Vino hace 100 años al mundo quien inspiró tanto y tan comprometido silencio, quien hizo arremangarse a tantas mujeres (también hombres) de todo el mundo para tan suprema labor, quien inició esos cantos en medio del más atronador ruido, quien creó la orden y mojó las primeras frentes, quien cargó sobre sus hombros los primeros desvalidos… Hay ejemplos excelsos que es preciso aventar. No he visto galones comparables a las tres rayas azules sobre el blanco, al crucifijo en el hombro que ellas llevan, con ejemplarizante humildad. Poco nos importa el itinerario de la Madre Teresa a los altares de brillante oro, tiene ya encendidas todas las velas en altares de más adentro. Poco nos interesan las polémicas sobre su ideología “conservadora” en ciertos aspectos, la caricia no tiene color, ni ideología y ellas las prodigan a cada enfermo, necesitado y desvalido. Las hermanas sugieren no escribir sobre ellas, no dar propaganda a su labor abnegada, pero es que ahora hace cien años que tanto amor tomó carne. ¿Para qué la palabra, sino para dar a conocer heroísmos diarios, sino para revelar esta apasionante historia que dio comienzo hace ahora cien agostos? ¿Cuándo, si no es ahora? En el ocaso del verano será preciso interrogarse por la esencia de esa primavera que nunca marchita, de ese servicio que nunca se rinde, de esa fe que jamás desfallece. No podía ser de otra manera. A los cien años de su primer aliento en Skopje (Macedonia), siquiera una fugaz mención de la santa de Calcuta que nunca muere, cien años de ternura y una breve loa a tan colosal ejemplo.
Koldo Aldai

La Paz

¿A qué se parece la serenidad profunda?
¿Qué es la confusión?
Bien, la serenidad profunda es el final de la confusión.
La paz que ha de hallarse dentro de uno se encuentra en el mismo lugar en el que se ubican la agitación y el sufrimiento. No ha de hallarse en el bosque ni en la cima de la
colina, ni es otorgada por un maestro. Donde usted experimenta sufrimiento puede encontrar la emancipación del sufrimiento. En realidad, tratar de escapar del sufrimiento es, de hecho, correr hacia él.
Si usted deja ir un poco, tendrá un poco de paz. Si dejar ir mucho, tendrá mucha paz. Si
deja ir completamente, tendrá una paz completa.
De hecho, en verdad no hay nada para los seres humanos. Cualquier cosa que
pudiéramos ser se encuentra sólo en el plano de las apariencias. Sin embargo, si vamos
más allá del plano de las apariencias y vemos la verdad, observaremos que no hay nada
allí, sino las características universales – nacimiento al principio, cambio en la mitad y
cese en el final. Eso es todo lo que hay. Si vemos que todas las cosas son así, entonces
no surge ningún problema. Si comprendemos esto, estaremos contentos y en paz.
Saber lo que es bueno o malo, ya sea viajando o viviendo en un lugar. Usted no puede
encontrar la paz sobre una montaña o dentro de una cueva. Aún más, puede ir hasta el
lugar en el que el Buda alcanzó la iluminación sin siquiera estar un poco más cerca de la
verdad.
Cualquiera puede construir una casa de madera y ladrillos, pero el Buda nos enseñó que
esa clase de hogar no es nuestro verdadero hogar. Es una casa en el mundo y sigue los
caminos del mundo. Nuestro hogar verdadero es la paz interior.
Ajahn Chah
La luna brilla en mi interior,
pero mis ojos ciegos no pueden verla.

La luna está en mí, lo mismo que el sol.

Sin que lo toquen, el tambor de la eternidad resuena en mi interior, pero mis oídos sordos no pueden oírlo.

Así, en tanto que el hombre reclame el yo y lo mío, sus obras serán como cero.

Cuando todo amor del yo y de lo mío haya muerto, entonces es cuando se consumará la obra del Señor.

Que el trabajo no tenga otro afán que el conocimiento.

Alcanzado el conocimiento, déjese el afán.

El afán de la flor es el fruto; cuando el fruto madura, la flor se marchita.

El ciervo contiene el almizcle, aunque no lo busca en sí mismo, sino husmeándolo en la hierba.

Kabir

Cada acto es un rito

Quang, una vez oí un buen símil sobre la respiración. Imagínate una muralla elevadísima desde cuya cima uno puede ver enormes distancias, pero para la que no parece haber ningún método para subir excepto un hilo finísimo que cuelga a ambos lados desde la cima. Una persona lo suficientemente inteligente atará una cuerda más gruesa a un extremo del hilo, irá al otro lado de la muralla y tirará del hilito hasta tener en su mano la cuerda; luego atará al extremo de la cuerda una soga gruesa y tirará de la cuerda. Cuando la soga haya llegado a un lado y esté firmemente sujeta al otro, la muralla podrá ser fácilmente escalada.
Nuestro aliento es esa frágil hebra de hilo. Pero una vez que sabemos cómo utilizarlo, puede ser una poderosa herramienta que nos ayude a superar situaciones que de otra manera parecerían desesperadas. Nuestro aliento es el puente entre nuestro cuerpo y nuestra mente, el elemento que los reconcilia y que hace posible la unidad cuerpo-mente. La respiración está aliada al cuerpo y a la mente y ella sola es el instrumento que puede reunir, iluminar y llevar a ambos calma y paz.
Dicen que una persona que sabe respirar es una persona que sabe cómo crear infinita vitalidad: la respiración desarrolla los pulmones, fortalece la sangre y revitaliza todos los órganos del cuerpo.
Dicen que respirar adecuadamente es más importante que comer. Y todas esas afirmaciones son completamente correctas.
Pero de lo que quiero hablarte, Quang, es de cómo la respiración es un instrumento y cómo la respiración es en sí misma atención mental. La utilización de la respiración como instrumento puede ayudarnos a obtener inmensos beneficios pero que no pueden considerarse en sí mismos como fines. Los beneficios son solamente una añadidura a la realización de la atención mental.
En Paris dirigía una pequeña clase de meditación para no-vietnamitas, entre los cuales había mucha gente joven. Yo les decía que si podían meditar una hora diaria era bueno, pero no suficiente; que tenían que practicar meditación cuando andasen, se parasen, se tumbasen, sentasen o trabajasen. Les había dicho cómo practicar meditación mientras se lavaban las manos, fregaban los platos, barrían el suelo, charlaban con los amigos o hacían cualquier cosa. Les dije: "Mientras lavas los platos, puedes estar pensando en el té que te aguarda luego, y de esta manera tratar de quitártelos cuanto antes de encima para poder sentarte a saborear una taza de té. Pero eso significa que eres incapaz de vivir durante el tiempo que tardas en fregar. Cuando laves los platos, esa tarea debe ser la cosa más importante de tu vida; y mientras te bebes el té, eso debe ser lo más importante de tu vida. Partir leña es meditación, llevar agua es meditación. El practicante debe estar atento todo el día, y no solamente durante la hora reservada para la meditación formal, la lectura de las escrituras o el recitado de los sutras. Cada acto debe ser realizado con atención mental. Cada acto es un rito, una ceremonia. Elevar la taza de té hasta tu boca es un rito. Quizá la palabra "rito" es un poco demasiado solemne, pero la utilizo para empujar a la gente a la realización del darse cuenta del tema de la vida y la muerte.
Thich Nhat Hanh
Del libro Cómo lograr el milagro de vivir despierto

La tarea

Cuando cada día
es sagrado
cuando cada hora
es sagrada
cuando cada instante
es sagrado
la tierra y tu
el espacio y tú
llevando lo sagrado
a través del tiempo
alcanzarás
los campos de luz.
Guillevic
Las palabras sinceras no son ostentosas;
Las palabras ostentosas no son sinceras.
Quienes saben no son "muy versados";
Quienes son "muy versados" no saben.
Los buenos no tienen mucho;
Quienes tienen mucho no son buenos.
El Sabio no acumula nada.
Tras destinar al prójimo cuanto tenía,
Tiene más todavía.
Tras dar lo que tenía al prójimo,
Lo que tiene es incluso más grande.
Así pues, el Camino del Cielo es beneficioso
y no causa daño alguno;
El Camino del Hombre consiste en actuar por el
bien ajeno y no competir con los demás.
Lao Tse- Tao Te Ching

El éxtasis de no ser nadie

Iluminación
es vivir sin un futuro,
liberarse de la pretensión de seguridad.
Sin un futuro, ¿adónde se ha ido el pasado?
Es el final de lo conocido
y la interminable exploración de lo Desconocido.
Es el final de la lucha
por ser alguien o algo.
Es el final del buscar.
Es el final de intentar convertirte en alguien.
Es el final del tratar de agarrarte a algo.
Es el final del intentar que suceda algo.
O que no suceda.
¡Qué alivio!
Scott Morrison

La Ley del desapego

La sabiduría de la incertidumbre reside en el desapego ... en la sabiduría de la incertidumbre reside la liberación del pasado, de lo conocido, que es la prisión del condicionamiento anterior.Y en nuestro deseo de ir hacia lo desconocido, el campo de todas las posibilidades, nos entregamos a la mente creativa, que orquesta la danza del universo.
Esta ley dice que para adquirir cualquier cosa en el universo físico, debemos renunciar a nuestro apego a ella. Esto no significa que renunciemos a la intención de cumplir nuestro deseo. No renunciamos a la intención ni al deseo; renunciamos al interés por el resultado. Es grande el poder que se deriva de esto. Tan pronto como renunciamos al interés por el resultado, combinando al mismo tiempo la intención concentrada y el desapego, conseguimos lo que deseamos. Podemos conseguir cualquier cosa que deseemos a través del desapego, porque éste se basa en la confianza incuestionable en el poder del verdadero yo.
El apego, en cambio, se basa en el temor y en la inseguridad y la necesidad de sentir seguridad emana del desconocimiento del verdadero yo.
La fuente de la abundancia, de la riqueza o de cualquier cosa en el mundo físico es el yo; es la conciencia que sabe cómo satisfacer cada necesidad. Todo lo demás es un símbolo: vehículos, casas, cheques, ropa, aviones. Los símbolos son transitorios; llegan y se van. Perseguir símbolos es como contentarse con el mapa en lugar del territorio. Es algo que produce ansiedad y acaba por hacernos sentir vacíos y huecos por dentro, porque cambiamos el yo por los símbolos del yo.
El apego es producto de la conciencia de la pobreza, porque se interesa siempre por los símbolos. El desapego es sinónimo de la conciencia de la riqueza, porque con él viene la libertad para crear. Sólo a partir de un compromiso desprendido, podemos tener alegría y felicidad.
Entonces,los símbolos de la riqueza aparecen espontáneamente y sin esfuerzo.
La verdadera conciencia de la riqueza es la capacidad de tener todo lo que deseamos, cada vez que lo deseamos,y con un mínimo de esfuerzo. Para afianzarnos en esta experiencia es necesario afianzarnos en la sabiduría de la incertidumbre. En la incertidumbre encontraremos la libertad para crear cualquier cosa que deseemos.
La gente busca constantemente seguridad, pero con el tiempo descubriremos que esa búsqueda es en realidad algo muy efímero. Hasta el apego al dinero es una señal de inseguridad. Uno podría decir: "Me sentiré seguro cuando tenga X cantidad de dinero porque entonces tendré independencia económica y podré jubilarme. Y entonces haré todo lo que he querido hacer siempre". Pero eso es algo que nunca sucede - que nunca llega.
Quienes buscan la seguridad la persiguen durante toda la vida sin encontrarla jamás. La seguridad es evasiva y efímera porque no puede depender exclusivamente del dinero. El apego al dinero siempre creará inseguridad, no importa cuánto dinero se tenga en el banco. De hecho, algunas de las personas que más dinero tienen son las más inseguras.
La incertidumbre, por otra parte, es el suelo fértil de la creatividad pura y de la libertad. La incertidumbre es penetrar en lo desconocido en cada momento de nuestra existencia. Lo desconocido es el campo de todas las posibilidades, siempre fresco, siempre nuevo, siempre abierto a la creación de nuevas manifestaciones. Sin la incertidumbre y sin lo desconocido, la vida es sólo una vil repetición de recuerdos gastados. Nos convertimos en víctimas del pasado, y nuestro torturador de hoy es el yo que ha quedado de ayer.
Renunciemos a nuestro apego a lo conocido y adentrémonos en lo desconocido, así entraremos en el campo de todas las posibilidades. La sabiduría de la incertidumbre jugará un importante papel en nuestro deseo de entrar en lo desconocido. Esto significa que en cada momento de nuestra vida habrá emoción, aventura, misterio; que experimentaremos la alegría de vivir: la magia, la celebración, el júbilo y el regocijo de nuestro propio espíritu.
Cada día podemos buscar la emoción de lo que puede ocurrir en el campo de todas las posibilidades.
Si nos sentimos inseguros, estamos en el camino correcto no nos demos por vencidos. En realidad no necesitamos tener una idea rígida y completa de lo que haremos la semana próxima o el año próximo, porque si tenemos una idea clara de lo que ha de suceder y nos aferramos rígidamente a ella, dejaremos por fuera un enorme abanico de posibilidades. Cuando nos apegamos a algo, congelamos nuestro deseo, lo alejamos de esa fluidez y esa flexibilidad infinitas y lo encerramos dentro de un rígido marco que obstaculiza el proceso total de la creación. La ley del desapego no obstaculiza la ley de la intención y el deseo la fijación de metas. La ley del desapego acelera el proceso total de la evolución.
CÓMO APLICAR LA LEY DEL DESAPEGO
Pondré a funcionar la ley del desapego comprometiéndome a hacer lo siguiente:
1) Hoy me comprometeré con el desapego. Me permitiré y les permitiré a los que me rodean la libertad de ser como somos. No impondré tercamente mi opinión de cómo deben ser las cosas. No forzaré las soluciones de los problemas, y, por tanto, no crearé con eso otros nuevos. Participaré en todo con absoluto desprendimiento.
2) Hoy convertiré a la incertidumbre en un elemento esencial de mi experiencia. Y gracias a esa disponibilidad para aceptar la incertidumbre, las soluciones surgirán espontáneamente de los problemas, de la confusión, del desorden y del caos. Cuanto más inciertas parezcan las cosas, más seguro me sentiré porque la incertidumbre es el camino hacia la libertad. Por medio de la sabiduría de la incertidumbre, encontraré mi seguridad.
3) Penetraré en el campo de todas las posibilidades y esperaré la emoción que tiene lugar cuando me mantengo abierto a una infinidad de alternativas. Cuando entre en el campo de todas las posibilidades, experimentaré todo el regocijo, la aventura, la magia y el misterio de la vida.
Deepak Chopra

Música recordada

Se ha dicho que los sonidos que encantan a nuestros oídos tienen su origen en las esferas vibrantes, mas la fe sobrepasa los límites de la duda y ve qué es lo que todo dulcifica.
Cuando la vida empezó, en el principio de los tiempos, escuchamos cantar a los ángeles.
Nuestra memoria, aunque triste y apagada, retiene algún eco todavía del cielo.
La música es la esencia de todos los que aman,
la música eleva los corazones a los reinos superiores, las cenizas brillan, los fuegos ocultos renacen: escuchamos y nos alimentamos de alegría y paz.
Rumí

La fragancia de la eternidad

Cayó sobre mí como una ola.
La ola se había originado en una clara comprensión verbal que se evaporó de repente dejando tras de sí sólo una fragancia indescriptible, una fragancia de eternidad; el estremecimiento de la flecha en el cielo. Debí de quedarme allí unos minutos, como en trance, con la conciencia no verbal de que "Esto es perfecto, perfecto" ... Entonces floté de espaldas en un río de paz bajo puentes de silencio. Surgió de la nada y fluyó hacia la nada. Y luego dejó de haber río, dejó de haber "yo". El "yo" había dejado de existir ... Y cuando digo que el "yo había dejado de existir", me refiero a la concreta experiencia tan incomunicable verbalmente como el sentimiento que despierta un concierto de piano, y, no obstante, real. Sólo que mucho más. En realidad, su rasgo principal es la sensación de que este estado es más real que cualquier otro que se haya experimentado anteriormente.
Arthur Koestler
Recuerdo una historia de Shukamuni. Su padre era Vyasa, un gran ser, autor de muchas escrituras. Su único hijo, Shukamuni, era muy bello y podía dar la liberación a cualquiera en una fracción de segundo. Una vez le dijo al rey Pakikshit que le podía dar la iluminación en un abrir y cerrar de ojos. No había ningún otro avadhut supremo como Shukamuni.
A pesar de todo, su padre Vyasa sintió que todavía era imperfecto. Un día le dijo: "Hijo mío, ves a ver al rey Janaka, ves a él. Tiene algo que tienes que aprender, algo que tienes que ver y algo que tienes que oír".
Shukamuni se quedó muy sorprendido. Se preguntaba qué era lo que tenía que aprender del rey. A pesar de todo, fue allí. Cuando llegó al palacio del rey, no le gustó nada ya que él había crecido en el Ashram de Vyasa, en el bosque. Observó al rey, observó a la gente, observó el trono, y entonces comenzó a pensar: "Aquí todo es ostentación. ¿Para qué necesito yo todo ésto?". No le gustó, y por lo tanto se marchó.
"Has regresado. ¿Le has visto?", preguntó Vyasa.
"Sí, dijo, le he visto".
"No, eso significa que en realidad no les has visto, no le has encontrado".
"Ya ves que acabo de regresar", dijo Shuka.
Vyasa le contestó: "No importa que hayas vuelto; ni le has visto, ni le has conocido. Ves a verle de nuevo".
Volvió, y fue como la primera vez. Le vió y regresó.
Vyasa le preguntó de nuevo: ¿Le has conocido?
"Sí".
"No, no le has conocido. ¿Qué piensas ahora?". Shuka dijo: "El Guru debería ser completo, perfecto. Debería ser resplandeciente como el sol, pero sin el calor del sol. Debería brillar como la luna, pero sin las manchas de la luna".
Vyasa dijo: "Sí, ¿verdad? ¿Sabes como debe ser un discípulo?
Shuka no dijo nada de sí mismo, sino que se limitó a hablar del Guru. Si se pensase únicamente en cómo debería ser un discípulo, se podría encontrar un Guru en cualquier parte. Pero nunca se piensa como debería ser el discípulo, tan solo se piensa en cómo debería ser el Guru.
Una vez hubo un gran santo sufí llamado Bahanddhim Nakshalband. Un gran discípulo salió en su busca. Fue a él y le dijo: "He estudiado mucho, he aprendido mucho y he hecho muchas cosas; aún así tengo, en mi corazón, la esperanza de encontrar a un gran Guru".
El respondió: "Lo que has dicho es correcto, pero yo no necesito un discípulo ordinario".
El discípulo se lo quedó mirando y dijo: "He estudiado mucho, tengo un gran entendimiento".
Esto fue lo que sucedió con Shukamuni. Vyasa le dijo: "Tienes que volver. Vuelve". Shukamuni se encontró en un dilema. Su corazón no quería escuchar la orden de su padre, pero tenía que obedecerle. Así que se preparó para ir por tercera vez. Vyasa le repitió: "Shukamuni, desecha tus propios defectos y mira qué puedes percibir. Todo lo que hayas aprendido, olvídalo. Cualquier cosa que hayas escrito en tu corazón, bórrala". Esto fue lo que Shukamuni hizo, y marchó de nuevo a ver a Janaka. Cuando comenzó a percibir con autenticidad, se dió cuenta de muchísimas cosas.
El rey estaba sentado en un trono de oro, pero era diferente del trono. Se decía que era un gran rey. Tenía cientos de reinas, se dice que en la antigua India los reyes solían tener cientos y miles de esposas. Una de las piernas de Janaka estaba en el hogar donde ardía el fuego, mientras que las reinas le masajeaban la otra aplicándole pasta de sándalo. El no hacía más que observarlo todo. Era tan solo un testigo.
Shuka comenzó a observar toda la escena con la comprensión correcta, con una nueva proyección. Empezó a preguntarse sobre lo que estaba sucediendo. Una de las piernas de Janaka estaba en el fuego mientras que las reinas le masajeaban la otra con pasta de sándalo. Janaka no parecía feliz por el hecho de que las reinas aplicasen pasta de sándalo en una de sus piernas, ni tampoco sufría o padecía porque la otra se les estuviese quemando en el fuego.
Estaba más allá del dolor y del placer. Los grandes seres trascienden los estados de placer y dolor, y ese estado trascendental es completamente diferente de todos los demás; sin embargo, Shukamuni no era consciente de este estado. Mientras observaba todo esto, su inteligencia empezó a diluirse. A medida que la Verdad empezó a revelársele, en el momento en que comenzó a percibirla, se dio cuenta de que Janaka tenía la luminosidad del sol y la frescura y brillo de la luna sin manchas. Janaka había trascendido la conciencia del cuerpo. Poseía ambas cualidades. Podía cuidarse de todos sus súbditos al mismo tiempo que había sido agraciado con espiritualidad. Así pues, Shuka regresó habiendo alcanzado la perfección.
Su padre le preguntó: "¿Cómo estaba?. "Es un ser absolutamente perfecto", respondió Shuka.
Nos vemos reflejados en los demás, y por ello, nada parece estar bien. Dentro del hombre hay un orgullo sin base, un ego imaginativo que no es auténtico; y esta falsedad es lo que atrapa al hombre en su vida. Por ello, debería procurar erradicarlo. Sólo cuando el hombre supera este orgullo, este ego imaginario por medio de una comprensión correcta, profundiza más y más hasta que descubre la verdadera naturaleza de su propio Ser. Cuando esto sucede, no experimenta más que dicha suprema y es feliz en las actividades mundanas de su vida, tanto en lo adverso como en lo favorable.
Extraído de El despertar interior de Swami Muktananda

Recupera tu cordura

Sólo hay una Verdad
y mientras andes buscándola
a través del bosque del buscar.
cuida de no chocar contra un árbol.
Ese golpe en la cabeza
puede que te recuerde
que todo es Dios.
Eres como el morador de un bosque
que busca el bosque
¿Qué ha de hacer?
Escucha, amigo,
cómo se cuartean las hojas bajo tus pies.
Es una invitación personal
para que recuperes la cordura.
¿Has pensado alguna vez
que estás buscando a Dios
a través de Sus ojos?
Adyashanti