Estate atento a como funcionas, familiarízate con tu cuerpo, tus sensaciones, sentimientos, miedos y pensamientos. Es entonces cuando puedes descubrir que lo que llamas tu cuerpo, sentidos y mente, son solamente ideas que mantienes sin saber realmente lo que son. Superpones una imagen-memoria a tu cuerpo y a tus emociones.

Así, el primer paso, si podemos hablar de pasos, es darte cuenta de que rara vez escuchas a causa de tus continuas reacciones y anticipaciones. En la observación inocente, lo que es visto apunta hacia la visión en sí misma. No hay ya ninguna interferencia de un ego que se apresure a juzgar, calificar o concluir. Te encuentras a ti mismo en una atención libre de tensión y concentración, en la que no existe nadie que esté atento ni ningún objeto de atención. Vive esta atención sin referencia que está fuera de la relación sujeto-objeto. Tú eres conciencia, la conciencia que subyace a los diversos estados en que entramos y salimos. Ahí sólo hay amor y alegría de vivir.

Jean Klein- La sencillez del ser

¿Cual es la utilidad de la vida?

El pasado quedó atrás,
el futuro aún no ha llegado,
el presente se nos escapa;
las cosas cambian constantemente, sin ningún fundamento firme;
tantos nombres y palabras confusamente creados por si mismos,
¿cual es la utilidad de la vida, que transcurre inútilmente día a día?
No retengas tus viejas ideas;
no persigas tus nuevas fantasías,
sincera e incondicionalmente,
indaga y reflexiona en tu interior;
indagar y reflexionar, reflexionar e indagar,
hasta que llega el momento en que no son posibles más indagaciones;
ése es el momento en que podrás comprender
que durante tu pasado has estado en un error...
Ryokan

Dar esperanza y encontrar perdón

Me gustaría destacar dos puntos cuando se ofrece ayuda espiritual a un moribundo: dar esperanza y encontrar perdón.
Siempre que esté con una persona moribunda, insista en lo que ella ha logrado y hecho bien. Ayúdela a sentirse lo más constructiva y satisfecha posible respecto a su vida. Concéntrese en sus virtudes y no en sus defectos. Las personas moribundas suelen ser excepcionalmente vulnerables a la culpa, el pesar y la depresión; permita a la persona expresar libremente estos sentimientos, escúchela y dése por enterado de lo que le diga. Al mismo tiempo, y si se dan las condiciones necesarias, recuérdele que tiene la naturaleza de buda y anímela a tratar de reposar en la naturaleza de su mente mediante la práctica de la meditación. Recuérdele sobre todo que el sufrimiento y el dolor no son todo su ser. Busque el modo más hábil y delicado posible para inspirar a la persona y darle esperanza. Así, antes de entregarse a cavilar sobre sus errores, la persona puede morir en un estado mental más sereno.
Al hombre que clamó "¿Cree usted que Dios me perdonará alguna vez mis pecados?", le diría: "El perdón existe ya en la naturaleza de Dios; ya está presente. "Errar es humano, y perdonar es divino." Pero ¿puede usted perdonarse verdaderamente a sí mismo? Ahí está realmente el problema.
Sogyal Rimpoché- El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte.

Toma el único asiento

Cuando tomamos el asiento único de nuestro cojín de meditación, nos convertimos en uno con nuestro monasterio. Creamos el espacio compasivo que permite que surjan todas las cosas: penas, soledad, vergüenza, deseo, lamento, frustración, felicidad.
Permite que tu cuerpo se siente con comodidad en tu silla o tu cojín. Toma una postura estable, erguida y conectada con la tierra. Siéntate como lo hizo Buda en la noche de su iluminación, con gran dignidad y enraizamiento, viendo tu capacidad para afrontar todo aquello que se presente. Mantén los ojos cerrados y haz que tu atención se dirija a la respiración. Deja que ésta circule con libertad por el cuerpo. Haz que cada respiración aporte calma y serenidad. Mientras respiras, siente tu capacidad de abrirte en cuerpo, corazón y mente. Abre tus sentidos, tus sentimientos, tus pensamientos. Vuélvete consciente de lo que experimentas como cercano al cuerpo, cercano al corazón y cercano a la mente. Respira y crea espacio. Deja que el espacio se abra, para que pueda surgir cualquier cosa. Deja que se abran las ventanas de tus sentidos. Se consciente de cualquier sentimiento, imagen, sonido e historia que se presenten. Sigue sintiendo tu estabilidad y comunicación con la tierra, como si hubieras tomado el único asiento en el centro de la vida, y te hubieras abierto a la consciencia de esta danza. Mientras estás sentado, reflexiona sobre el beneficio del equilibrio y la paz de tu vida. Experimenta tu capacidad de permanecer inamovible, a medida que cambien las estaciones de la vida. Todo lo que surja desaparecerá. Reflexiona en como los gozos y las penas, los acontecimientos agradables y desagradables, individuos, naciones, e incluso civilizaciones, nacen y mueren. Toma el único asiento, y descansa con un corazón de ecuanimidad y compasión en el centro de todo ello. Siéntate de este modo, digno y presente, el tiempo que lo desees. Tras un rato, todavía centrado y sereno, abre tus ojos. Luego ponte de pie y da algunos pasos, caminando con el mismo enraizamiento y dignidad. Practica sentándote y caminando de este modo, experimentando tu capacidad de estar abierto, vivo y presente con todo lo que surge de esta tierra.
Jack Kornfield

La Luz de las sonrisas

Encenderé la lámpara de las sonrisas, y el velo de mi melancolía desaparecerá.
A la luz de mis sonrisas descubriré mi alma, que había permanecido oculta
tras las tinieblas acumuladas a través de las edades.
Cuando me encuentre a mí mismo, atravesaré todos los corazones
con la antorcha de las sonrisas de mi alma.
Mi corazón sonreirá primero; luego, mis ojos y mi rostro, y después cada parte de mi cuerpo irradiará la luz de las sonrisas.
Correré entre zarzas de los corazones melancólicos y encenderé una hoguera
con todas las tristezas.
Soy el irresistible fuego de las sonrisas; avivaré mi fuego con la brisa del gozo divino,
abriendo una senda de luz a través de la oscuridad de todas las mentes.
Mis sonrisas transmitirán las sonrisas de Dios, y quienquiera que encuentre en mi camino
podrá captar el aroma de mi divino gozo.
Brindaré antorchas de fragantes y purificadoras sonrisas a todos los corazones.
Al sonreir aun cuando sea difícil hacerlo, ayudaré a sonreir a quienes lloran.
Paramahansa Yogananda
Presta atención a la pausa: la pausa entre dos pensamientos, al breve y silencioso espacio entre las palabras de una conversación, entre las notas de un piano o de una flauta, o al breve descanso entre la inspiración y la espiración. Cuando prestas atención a esas pausas, la conciencia de «algo» se convierte simplemente en conciencia. Surge de dentro de ti la dimensión informe de pura conciencia y reemplaza la identificación con la forma.
La verdadera inteligencia actúa silenciosamente. Es en la quietud donde encontramos la creatividad y la solución a los problemas.
Cuando miras un árbol o un ser humano desde la quietud, ¿quién está mirando? Algo más profundo que la persona. La conciencia está mirando a su creación. En la Biblia se dice que Dios creó el mundo y vio que era bueno. Eso es lo que ves cuando miras sin pensamiento, desde la quietud.
Eckhart Tolle- Silencio y Quietud
El nacimiento y la muerte de las hojas forma parte de ese ciclo
superior que se mueve entre las estrellas.
Rabindranath Tagore

Meditación sobre el Silencio

Mi silencio, cual una esfera en expansión se extiende por doquier.
Mi silencio se propaga cual una melodía de la radio: hacia arriba y hacia abajo,
a la izquierda y a la derecha, interior y exteriormente.
Mi silencio se esparce como una hoguera de bienaventuranza; en él se queman los matorrales de las tristezas y los altos robles del orgullo.
Mi silencio, como el éter, todo lo atraviesa, llevando consigo las canciones de la tierra, de los átomos y de las estrellas, a las estancias de la infinita mansión del Espíritu.
Paramahansa Yogananda

El viaje

Un día finalmente supiste lo que debías hacer, y empezaste, aunque las voces a tu alrededor continuaban gritando sus malos consejos, a pesar de que toda la casa empezara a temblar y sintieras el viejo tirón en tus tobillos.
“¡Arregla mi vida!”
cada voz gritaba.
Pero no te detuviste. Sabías lo que debías hacer, a pesar de que el viento levantó con sus dedos rígidos los cimientos mismos,
a pesar de que su melancolía
era terrible.
Era lo suficientemente
tarde, y una noche salvaje,
y el camino lleno de ramas caídas y de piedras.
Pero poco a poco, mientras dejabas atrás sus voces,
las estrellas comenzaron a arder entre las capas de nubes,
y hubo una nueva voz que lentamente reconociste como propia,
que te acompañó mientras te adentrabas más y más en el mundo,
decidida a hacer la única cosa que podías hacer,
decidida a salvarla única vida que podías salvar.
Mary Oliver

El Guru es el medio

El existe verdaderamente en el interior de cada persona. El hombre está hecho de la Verdad. Es una jarra hecha de la arcilla de Dios. De la misma forma que hay olas en el océano, cada alma individual es una ola de Dios. Las olas se alzan en el océano, danzan en él por un rato y luego se sumergen de nuevo. Las olas no son el océano, surgen del océano. El que pierde a sí mismo en esta conciencia realiza a Dios.
Es por ello que siempre digo:
"Medita en tu Ser interior, adora a tu Ser, inclínate ante tu Ser, respeta a tu Ser, comprende a tu Ser. Tu Ram vive dentro de tí como tu". Medita en El. Una vez has realizado Eso no hay nada que tengas que aceptar o rechazar porque te conviertes en el Ser del mundo. El mundo se convierte en tu mismo Ser. Vive en el mundo como el Ser. Olvida la dualidad. La dualidad no es buena. Los Vedas dicen: "La persona que ve siempre a Dios como separado de él experimentará todo tipo de miserias, nunca experimentará la felicidad". En el Vicharasagara se dice: "La persona que siempre considera a Dios como diferente a sí mismo vivirá siempre en temor". Véelo a El en tu interior. Es con profundo respeto que os doy la bienvenida con todo mi corazón.
SADGURUNATH MAHARAJ JAYA!
Swami Muktananda

El amado atrae al amante

Corremos furiosamente detrás del amante,
pero cuando este llega, estamos ausentes.
Eres un amante de Dios, pero Él es tal
que cuando arriba, no hay una sola gota
de tu ser, pues con Su mirada cientos
como tú se marchitarían,
sois como la sombra enamorada del sol.
Cuando la fuerza de la luz aparece, os desvanecéis.
Huis de vosotros mismos.
Rumí
¿Qué es lo que nos impide cruzar el umbral?

Si miras profundamente en tu interior, verás que te niegas a cruzar. La imagen de ser alguien está muy profundamente enraizada. Ello estimula la inseguridad, pero incluso esta inseguridad proporciona un soporte para el ego. Déjala ir.

¿Cómo se consigue esa actitud de «dejar ir», de «soltar»?

El «soltar» es un resultado de la comprensión, pero ésta no tiene nada que ver con el análisis ni con ningún proceso de razonamiento. Llega por medio de la investigación, por medio de la observación. Naturalmente, puedes observar una cosa detrás de otra, pero la comprensión verdadera es instantánea cuando todos los elementos que configuran una visión global te devuelve al silencio y en el silencio está la confirmación de la no-existencia de la persona.

Pero yo sé ya todo esto. ¿Cuál es entonces el problema?

Puede haber todavía una especie de reflejo. Supongamos que tú tocas el piano con un cierto grado de capacidad, pero te resulta difícil interpretar piezas que requieren una mayor pericia. Te diriges a un profesor de piano que te enseña el método apropiado para interpretar esas piezas. Regresas a tu casa satisfecho, pero, al siguiente día, cuando empiezas a tocar, adviertes que estás cayendo en los viejos hábitos. Esto lleva un cierto tiempo. Tienes la convicción de que no eres nadie, pero surgen momentos en tu vida diaria en que te encuentras a ti mismo reaccionando. Ves el acontecimiento, ves tu entorno, pero todavía colocas la imagen de un yo entre el acontecimiento y tú. Eso es normal. No te sientas frustrado por ello. Obsérvalo y puedes estar seguro de que llegará el momento en que ya no volverás al reflejo de proyectar una imagen de ti mismo.

¿Cómo podemos reconocer nuestra naturaleza real?

Puedes saber lo que no eres, pero no puedes saber lo que eres. ¿Conoces realmente lo que no eres? Tu cuerpo cambia, tus emociones y sensaciones cambian. Tus ideas son ahora completamente diferentes a las que tenías hace diez años. Toma nota de todo lo que en ti está cambiando. Hay ya paz en una mirada silenciosa. Cuando llegues a estar familiarizado con lo que no eres, sentirás una distancia, un espacio, entre la actitud de observación y lo observado, hasta que llega el momento en que sientes lo que eres sin sentirlo. Esto no es el simple proceso de conocer algo. Esto está fuera de la relación sujeto-objeto. Esto es ser-conocimiento.

¿Qué puede decir sobre la gracia?

Todo lo que puede ser percibido, incluso tu propia imagen, es sólo mente. La mente existe en ti, en la conciencia. Así, cuando tu escucha es inocente, hay apertura; apertura a las funciones de la mente, a la energía en movimiento. Estar abierto a la apertura es la gracia. Ella te está esperando. No puede ser alcanzada por medio de la voluntad.

Jean Klein