El dolor es físico, el sufrimiento es mental. El sufrimiento se debe totalmente al apego o la resistencia. Es un signo de nuestra renuencia a avanzar, a fluir con la vida. Aunque toda vida tiene dolor, una vida de sabiduría está libre de sufrimiento. Una persona sabia es afable con lo que no puede evitarse y no sufre. Conoce el dolor pero éste no la perturba. Si puede, hará lo necesario para restablecer el equilibrio. Si no, dejará que las cosas sigan su curso. Nisargadatta