El Gran Canto

La práctica espiritual es revolucionaria. Nos permite salir de nuestra identidad, cultura y religión personales, para experimentar de un modo más directo el gran misterio, la gran música de la vida.
En el relato de Herman Hesse, Shiddartha, finalmente, se sienta junto al río y escucha.
Ahora escuchaba con atención, totalmente absorto, vacío, recogiéndolo todo. Sintió que había aprendido completamente el arte de escuchar. Lo había oído antes a menudo, las numerosas voces del río, pero hoy sonaba distinto. Pronto pudo distinguir las distintas voces, la voz alegre de la llorosa, la voz infantil de la adulta. Cada una pertenecía a las demás: el lamento de los afligidos, la risa de los sabios, el grito de indignación y las quejas de los moribundos. Estaban todas entretejidas, entrelazadas de mil maneras. Todas las voces, todos los anhelos, todas las metas, todas las penas, todos los placeres, todo lo bueno y todo lo malo, todo ello en conjunto era el mundo, todos ellos juntos eran los ríos de los acontecimientos y la música de la vida. Cuando Siddharta escuchó atentamente el río, este canto de mil voces, no escuchó solamente la pena o la risa, no ató su alma a ninguna voz en particular y la absorbió en sí mismo, sino que las escuchó todas, el todo, la unidad; entonces, el gran canto de miles de voces estaba formado por una sola voz: perfección.

Hokusai dice (pasaje)

[Hokusai (1760-1849) fue un famoso pintor japonés]
Hokusai dice: "Mira con detenimiento".
Él dice: "Presta atención, date cuenta".
Él dice: "Continúa mirando, ten curiosidad".
Él dice: "El mirar no tiene fin ..."
Él afirma que todo está vivo
conchas, edificios, personas, peces, montañas, árboles.
La madera está viva. El agua está viva.
Todo tiene vida propia.
Todo vive en nuestro interior.
Él dice: "Vive el mundo en tu interior".
Él dice: "No importa si dibujas o escribes libros,
no importa si cortas madera o pescas ...
Lo que importa es que prestes atención. Lo que importa es que sientas.
Lo que importa es que te des cuenta.
Lo que importa es que la vida fluya a través de ti".
Roger Keyes
La naturaleza de todas las cosas es ilusoria y efímera, quienes tienen una percepción dualista consideran felicidad el sufrimiento, como los que lamen la miel del filo de una navaja.
Cuán dignos de compasión los que se aferran con fuerza a la realidad concreta:
Volved vuestra atención hacia dentro, amigos de mi corazón.
Nyoshul Khempo

La Impermanencia

Esta existencia nuestra es tan pasajera
como las nubes de otoño.
Observar el nacimiento y la muerte de los seres
es como contemplar los movimientos de un baile.
La vida entera es como un relámpago en el cielo;
se precipita a su fin como un torrente
por una empinada montaña.
Buda
Había un gran santo, Eknath Maharaj, que escribía en un verso: "Te diré el secreto de la realización de Dios: en el momento en que eliminas tu ego, tu sentido de existencia separada, te das cuenta de que siempre has sido Dios, de que eres Dios aquí y ahora. Es sólo el ego lo que te mantiene separado de esta experiencia. Este ego crea tal nudo dentro de ti que es casi imposible desatarlo. Si las cosas son así, ¿cómo podría el propio orgullo dirigirnos a Dios?
Me gustaría contaros una historia. Había una barca en la orilla de un río y su barquero la estaba cargando. Puso en ella todo cuanto pudo. Al tratar de remar para apartarse de la orilla la barca no se movió. Pensó que quizás había puesto demasiado peso, así que sacó unas cuantas cosas y empujó de nuevo. Pero el bote no se movía. Comenzó a sospechar que el bote estaba bajo la maldición de algún espíritu, así que rompió un coco y luego cortó un limón, pero eso tampoco le sirvió para nada. Entonces comenzó a repetir un mantra y ni siquiera eso le ayudó. Al mirar hacia arriba, vio un saddhu bañándose en la otra orilla del río y le gritó:
"Oh Babaji, oh Babaji¿ ¿Puede ayudarme?"
"¿Qué sucede?"
"Mi barca no se mueve".
"Estúpido, ¿acaso no ves que tu barca está atada a la roca?
¿Cómo va a moverse la barca si no desatas el nudo?".
Muchos de nosotros somos tan estúpidos como ese barquero. Queremos que la barca de nuestra búsqueda se mueva hacia delante pero no desatamos el nudo del ego que la mantiene firmemente atada a nuestra existencia miserable, limitada y sin sentido. Por lo tanto, en lugar de repetir todo el tiempo Yo, Yo, Yo, ¿por qué no repites So'ham, So'ham, So'ham? Esto significa "Yo soy Eso", en otras palabras, "Yo soy Dios, Yo soy El" Dios está más cerca nuestro que cualquier otra cosa en el mundo. El es nuestra realidad intrínseca.
Swami Muktananda