El florecimiento de la comprensión, el amor y la inteligencia no tiene nada que ver con ninguna tradición, por muy antigua o maravillosa que sea. No tiene nada que ver con el tiempo. Se produce completamente por sí solo cuando un ser humano se interroga, se pregunta, escucha y mira sin quedarse atrapado en el miedo, el placer y el dolor. Cuando la preocupación por uno mismo se calma y queda en suspenso, el cielo y la tierra se abren. Toni Packer