"Lo sagrado no es una cosa. Es la cualidad luminosa de las cosas. Consiste en una irradiación que emana de todo lo existente, de cada persona y del universo entero. (…) El misterio no constituye un enigma que, descrifrado, desaparece . Misterio es la profundidad de cada realidad que, conocida, nos desafía a conocer más, permaneciendo siempre el misterio en todo conocimiento. Misterio no es el límite del conocimiento sino lo ilimitado del conocimiento. El conocimiento-misterio no es frío y formal. Está cargado de emoción, de significado y de valor. Por eso es un conocimiento realizado desde el corazón. Produce una experiencia interior traspasada de conmoción. La percepción de lo sagrado de las cosas es un elemento originario e irreductible."
Leonardo Boff

El árbol confundido

Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: No sabía quién era... Lo que le faltaba era concentración, le decía el manzano, si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. "¿Ves que fácil es?" No lo escuches, exigía el rosal. Es más sencillo tener rosas y "¿Ves que bellas son?" Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado. Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó: No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución: "No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas...Sé lo que Dios quiere que seas, y para lograrlo, escúchalo." Y dicho esto, el búho desapareció. ¿Lo que Dios quiere que sea...? Se preguntaba el árbol desesperado, cuándo de pronto, comprendió... Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar: "Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje... Tienes una misión "Cúmplela". Y el árbol se sintió fuerte y seguro y se dispuso a ser todo aquello para lo cual había sido creado. Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín quedó completado. En la vida, todos tenemos una misión que cumplir, un espacio que llenar... ¿Cuántos serán robles que no se permiten a sí mismos crecer? ¿Cuántos serán rosales que por miedo al reto, sólo dan espinas? ¿Cuántos naranjos que no saben florecer?

Entrevista a Andrew Cohen

Dios se ha caído del cielo, pero empieza a despertarse dentro de cada persona.
El sentido de la experiencia humana es crear el universo, explica en la siguiente entrevista el filósofo estadounidense Andrew Cohen, fundador de la emblemática revista "What is enlightenment", hoy punto de encuentro de pensadores, científicos y místicos interesados en la experiencia humana y en la conciencia. Cohen, cuyo pensamiento recoge elementos de la tradición religiosa cristiana en general, así como del budismo o del new age, añade que después de la ruptura con las tradiciones que se produjo en los años 60, se ha desarrollado una espiritualidad demasiado personal y que lo que tenemos que hacer ahora es crear un contexto más amplio para abrazar el futuro. Considera asimismo que el Dios mítico se ha caído del cielo, pero que está empezando a despertarse a sí mismo dentro de cada persona. El próximo salto en la evolución de la conciencia, señala Cohen, es un salto más allá de la individualidad. ¿Hay cabida para la iluminación en el nuevo siglo? ¿Sigue siendo válido el concepto tradicional de espiritualidad? El papel del ser humano en el universo y su responsabilidad en la creación del futuro… Lo que para algunos son cuestiones que surgen en momentos de reflexión profunda, constituyen el centro de la vida para Andrew Cohen. Durante las últimas tres décadas este filósofo, o maestro espiritual, estadounidense, se ha dedicado a explorar en los entresijos de la esencia humana buscando respuestas. Después de adentrarse en la mística oriental regresó a occidente para crear su propia vía de conocimiento, un camino adaptado a las exigencias de un mundo en desarrollo acelerado, de una cultura en la que hace mucho que el Dios paternal ha desaparecido. De ahí su nombre: “espiritualidad o iluminación evolutiva”. La revista que ha fundado, What is enlightenment (Qué es la iluminación), es un auténtico punto de encuentro de pensadores, científicos y místicos interesados en la experiencia humana y en la conciencia. Cohen ya ha organizado dos retiros en Barcelona en los dos últimos años.
¿Cómo definiría la espiritualidad evolutiva? Hay que entenderlo en el contexto de la evolución del universo desde que surgió hace alrededor de 14.000 millones de años. Según hemos ido aumentando el nivel de conciencia, nuestra comprensión sobre quiénes somos y el significado de estar vivo también ha evolucionando. Recientemente, el ser humano se ha dado cuenta de que el proceso de evolución depende del despertar de cada individuo. Al nivel más profundo, el sentido de la experiencia humana es crear el universo.
Asegura que hace falta un nuevo contexto moral, ¿a qué se refiere? Nunca ha habido tanta gente con un nivel de educación, de bienestar y de libertad tan alto, pero la mayoría experimenta una alienación, es decir una separación de sí mismo. Tenemos que sentir que es nuestra responsabilidad llevar a la humanidad hacia el futuro. Tenemos que experimentar una conexión emocional con el hecho de que somos parte de un proceso más grande y que nuestra obligación es primero el proceso y después nosotros mismos. A menos que una gran minoría se despierte en este sentido no creo que nada cambie. Después de la ruptura con las tradiciones que se produjo en los años 60, se ha desarrollado una espiritualidad demasiado personal. Por ejemplo, el movimiento New Age tiene una comprensión sofisticada del ser, pero su espiritualidad es muy sentimental y narcisista. Lo que tenemos que hacer ahora es crear un contexto más amplio para abrazar el futuro.
Usted conoce profundamente la filosofía y la mística orientales, pero en cierto modo se ha separado de ellas, ¿por qué? Las tradiciones orientales no nos enseñan cómo vivir en el mundo y tampoco tienen conocimientos sobre la evolución. Su saber radica en el desarrollo de la conciencia individual, pero no entienden que el universo es parte de un proceso profundo de evolución temporal. Conciben el tiempo como ciclos recurrentes, dando vueltas infinitamente. Y cuando alguien ve eso quiere se libre, salir de la rueda y es entonces cuando la gente entra en ese estado interno de alejamiento de las experiencias de la vida y de la encarnación.
¿Qué ofrece en sus cursos en este sentido? Ofrezco un futuro. Quiero dar una visión grande de lo que es nuestra experiencia. Llevo a la gente a antes del comienzo, hace 14.000 millones de años. Para hacerlo hay que ir más allá del pensamiento y lo que se experimenta es el cero, la nada. Este es un estado meditativo. Mucha gente practica la meditación, pero ni siquiera entiende lo que está haciendo. Cuando vuelven a cero todo desaparece, pero la esencia fundamental de sí todavía está ahí. De modo que antes del comienzo ya estábamos. Esta comprensión es la iluminación tradicional de Oriente. Después, lo que ocurre es que la mayoría de la gente va de ahí al ego, es decir al Yo cuya experiencia se ha separado de la vida, al Yo alienado. Esto es más o menos lo que viven muchas personas que siguen una espiritualidad influida por Oriente.
¿Y después? Ayudo a la gente a entender que el tiempo no se da en ciclos. Hace 14.000 millones de años comenzó el proceso y pasó de la energía a la luz, a la materia y a la vida. Lo más importante de la vida es la conciencia y conciencia es conocimiento, interioridad, subjetividad. El ser humano tiene la capacidad de saber que sabe. Otras formas de vida son conscientes, pero no saben que lo son. El universo nos ha parido hace 100.000 años para tener un modo de conocerse a sí mismo. El Dios mítico se ha caído del cielo al mismo tiempo que la humanidad comienza a darse cuenta de que es los ojos y el corazón del principio que ha creado el universo. Dios es la energía y la inteligencia que ha iniciado el proceso creador y que lo está dirigiendo en este instante. En el ámbito de lo físico, el impulso creador o evolutivo es energía sexual, la misma energía que ha creado el universo. Subiendo de nivel es la compulsión creativa y más alto aún está el impulso espiritual, evolutivo. Dios desapareció y ahora está empezando a despertarse a sí mismo dentro del individuo.
¿Cómo se vive pues la iluminación en nuestro mundo? En el sentido oriental, iluminación significa el descubrimiento del cero. El punto cero no es suficiente porque no tiene ninguna conexión con el mundo, con la vida, con los otros. La iluminación evolutiva es el descubrimiento del Yo auténtico que es la mejor parte de nosotros. Es pura pasión energética por el futuro y es intrínsecamente libre, no le duele el pasado ni la historia personal. El Yo auténtico es el big bang, el impulso que crea el universo haciéndose consciente de sí mismo. Es la razón por la que nos interesa la evolución de la conciencia. En el Yo auténtico no hay ego.
Ha hablado del individuo, pero ¿cómo perfila el futuro colectivo? Creo que el próximo salto en la evolución de la conciencia de nuestra especie es un salto más allá de la individualidad. Ahora tenemos un ego muy desarrollado en el sentido negativo. Lo positivo es que existe una gran capacidad para la individuación. Necesitamos que individuos muy desarrollados empiecen a experimentar la unidad o la no diferenciación entre los Yo. A esto lo llamo una experiencia de autonomía y de comunión. En la primera, el poder creativo del individuo se libera. La comunión es cuando dos se unen como uno. Normalmente, autonomía y comunión no se pueden dar al mismo tiempo, pero en el estado del que hablo dos o más se funden en uno y al mismo tiempo, en el mismo espacio, experimentan autonomía. Experimentan que son una conciencia y simultaneamente cada uno vive su autonomía. Esto es lo que creo que es el próximo nivel y lo llamo la nueva iluminación, la iluminación evolutiva.
Angela Boto

Palabras a mí mismo

El perfeccionismo es una muerte lenta. Si cada cosa ocurriera como a mí me hubiera gustado o como la hubiera planeado nunca experimentaría algo nuevo. Mi vida sería una repetición infinita de viejos resultados. Cuando cometo un error experimento algo inesperado. Algunas veces reacciono frente a mis errores como si me hubiera traicionado. Mi temor a equivocarme parece basarse en la suposición secreta de que soy potencialmente perfecto y que bastaría sólo un poco de cuidado para no caerme del cielo. Pero un "error" es un manifiesto de lo que soy, es un bache en el camino que intento, es una advertencia de que no estoy tomando en cuenta mi realidad. Cuando haya escuchado a todos mis errores. Habré crecido.
Hugh Prather