Para marcar el compás del día, tienes que aprender a quedarte en quietud y a tener un tiempo de sintonización por la mañana temprano al despertarte, antes de que tu mente quede enredada en los asuntos del día. Tu vida es como un lienzo limpio sin una sola mancha sobre él. Que los primeros trazos al despertar sean muy claros y definidos. Que estén llenos de amor, de inspiración y de expectación ante lo mejor del nuevo día que se te pone por delante. Te encontrarás en un estado muy silencioso, receptivo y sensible. En ese estado serás capaz de dirigir las actividades de tu mente a través del sendero más elevado y más deseable. Comienza el nuevo día dispuesta a que ocurra lo mejor en todo lo que emprendas. Paso a paso, observa cómo se despliega el diseño perfecto para el día y para ti. El ayer lo dejaste atrás, te aguarda un día nuevo y glorioso, y tú estás en armonía con toda la vida.
Eileen Caddy

En el metro

Estaba sentado solo en el IRT [el metro de Nueva York] de camino para recoger a mis hijos después de su clase de música. El tren acababa de dejar la estación de la calle 33 y estaba acelerando hasta su velocidad de crucero ...
Entonces, de repente, la mortecina luz del vagón empezó a brillar con excepcional lucidez hasta que todo a mi alrededor resplandeció con un aura indescriptible y contemplé en la abigarrada fila de viajeros de enfrente la milagrosa conexión de todos los seres vivientes. No la sentí; la vi. Lo que empezó como un deslavazado pensamiento se convirtió en una visión, enorme y unificadora, en la cual toda la gente del vagón, incluyéndome a mí mismo, se precipitaba al unísono hacia el centro de la ciudad, de la misma manera que toda la gente del planeta giraba al unísono en torno al sol -nuestro compañero vivo- formando una familia unida, conectada indisolublemente por el singular y misterioso accidente de la vida. Pese a las infinitas diferencias superficiales, éramos iguales, éramos uno, simplemente por estar vivos en aquel instante de entre todos los posibles instantes que, infinitamente, se prolongaban hacia delante y hacia atrás.
La visión me inundó con un amor desbordante hacia toda la raza humana y la sensación de que por muy incompletas y maltrechas que estuvieran nuestras vidas, éramos muchísimo más afortunados por estar vivos.
Entonces el tren llegó a la estación y me bajé.
Alix Kates Shulman
Aspira a lo alto; cuanto más alto, mejor. Aun cuando no alcances ese propósito todas las veces, al menos te encontrarás estirándote hasta el máximo de tu capacidad. Espera siempre lo mejor en la vida; mira cómo lo recibes, y da eternas gracias por ello. Recuerda que Yo conozco todo lo que necesitas, incluso antes de que lo pidas, y todas tus necesidades están siendo satisfechas de un modo maravilloso. ¡Cuán bendita eres al conocer estas maravillosas verdades y al ser capaz de absorberlas hasta lo más profundo de tu ser! Al darte cuenta de los enormes cambios y del constante crecimiento y expansión a todos los niveles. Al conocer que, aun con todas las convulsiones que aguardan al mundo, ningún daño recaerá sobre aquellas almas que hayan aprendido a poner su fe y confianza enteras en Mí. Al saber sin sombra de duda que conmigo todas las cosas son posibles.
Eileen Caddy
Renuncia a tus envidias, olvida tu deseo de triunfar por encima de los demas. Con amabilidad, con valentia, con la confianza de que al hacerlo te aseguras el exito, acoge a los demas con una sonrisa. Se claro y directo. Y procura ser imparcial. Todo esto no te lo digo en calidad de Dalai Lama, ni por ser una persona dotada de poderes espirituales. No los tengo. Te hablo solamente como un ser humano; como alguien que, igual que tu, desea ser feliz y no sufrir.

Un único lugar

Luego, él recordó determinados momentos en los cuales el poder de este momento se hallaba ya contenido, como en una semilla. Se acordó del instante en que, en aquel otro jardín del su (Capri), la llamada de un pájaro no se detuvo - digámoslo así- en el límite de su cuerpo sino que fue percibida de manera simultánea en el exterior y en el centro de su ser, uniendo ambos en un espacio ininterrumpido en el cual, misteriosamente protegido, sólo restaba un único lugar de la más pura y profunda consciencia. En aquella ocasión, él había cerrado los ojos ... y el Infinito le había penetrado desde todos lados y de un modo tan íntimo que creyó poder sentir las estrellas, que entretanto habían aparecido, reposando dulcemente en su pecho.
Rainer Maria Rilke

Cómo recuperar la paz interior

Si meditas andando durante el día, cada paso que des te llevará al momento presente, te permitirá percibir aquello que es bello y verdadero. De esta forma, después de practicar durante varias semanas, podrás sentir alegría, deshacer muchos nudos de tu interior y transformar las energías negaticas en felicidad y paz. El Buda dijo: "El objeto de la práctica debe ser en primer lugar uno mismo. Vuestro amor, vuestra capacidad de amar a otra persona depende de vuestra capacidad de amaros a vosotros mismos". Si no eres capaz de ocuparte de ti, de aceptarte tal como eres, ¿cómo puedes aceptar a otra persona y amarla? Para poder transformarte has de ser capaz de volver a ti mismo.
Cada uno de nosotros es un rey que gobierna un inmenso territorio por el cual discurren cinco ríos. El primer río es nuestro cuerpo, que no conocemos lo suficiente. El segundo es el río de las sensaciones. Cada sensación es una gota de agua de este río. Algunas sensaciones son agradables, otras son desagradables, y otras, neutras. Meditar consiste en sentarse a la orilla del río de las sensaciones y reconocer cada una cuando surge. El tercero es el río de las percepciones, que también hay que observar. Debes observar profundamente su naturaleza para comprenderlas. El cuarto río es el de las formaciones mentales, que son en total cincuenta y una.* Y, por último, el quinto río es el de la conciencia.
El territorio que gobernamos es sumamente inmenso, pero no somos unos reyes o reinas responsables. Siempre intentamos evadirnos y no hacemos que nuestro territorio esté bien vigilado. Nos da la sensación de que en él hay muchísimos conflictos, demasiado sufrimiento y dolor, por eso dudamos de si debemos volver a nuestro territorio. Nuestra práctica diaria consiste en huir. Si tenemos un momento libre, lo aprovechamos para mirar la televisión o leer el artículo de una revista para no tener que volver a nuestro territorio. Nos da miedo el sufrimiento que hay en nuestro interior, la guerra y los conflictos que hay en nosotros.
La práctica de ser plenamente conscientes, la práctica de la meditación, consiste en cambio en volver a nosotros mismos para recuperar la paz y la armonía. La energía con la que podemos hacerlo es la de la plena conciencia. La plena conciencia es una clase de energía que comporta concentración, comprensión y amor. Si volvemos a nosotros mismos para recuperar la paz y la armonía, nos resultará mucho más fácil ayudar a los demás.
Ocuparte de ti mismo, recuperar la paz interior, es la condición básica para ayudar a otra persona. Para que deje de ser una bomba de relojería, una fuente de dolor para sí misma y los demás, has de ayudarla a desactivarla. Y para poder ayudarla has de gozar de un poco de serenidad, alegría y compasión. Eso es lo que la plena conciencia nos ofrece en la vida cotidiana, ya que esta energía no surge sólo en la sala de meditación, sino también en la cocina, en el jardín, al hablar por teléfono, al conducir y al lavar los platos.
Si puedes hacerlo de ese modo, tres semanas serán suficientes para transformar el sufrimiento que hay en ti, para recuperar la alegría de vivir, para cultivar la energía de la compasión con la que puedes ayudar a la persona que amas. La práctica de estar presente a lo que es bello y curativo se puede hacer cada día y es posible realizarla en la vida cotidiana.
Thich Nhat Hanh
* En este pasaje Thich Nhat Hanh presenta los cinco skandhas o agregados. Según la filosofía budista, son los elementos que constituyen la "personalidad" o yoidad: la forma, las sensaciones, las percepciones, las formaciones mentales y la conciencia. Las formaciones mentales incluyen las actividades mentales, como el discernimiento, la felicidad, la ecuanimidad, la resolución, la compulsión, la concentración y otras.