
Hemos descubierto que en el centro de nuestra existencia no hay un centro, sino que, como la proverbial cebolla, a medida que vamos pelándola capa a capa vamos descubriendo que nos acercamos a un vacío. No hay nada en el centro.
Puede que utilicemos la palabra "nada", pero no es eso lo que se encuentra en nuestro centro. Podríamos decir también que nuestro centro lo contiene todo. Podríamos decir que es amor, o consciencia, o un inmenso campo consciente en el cual surgen todas las cosas, incluyendo la idea misma de un "yo" separado.
Lo que es en el centro no puede expresarse con el lenguaje. No es un sujeto ni un objeto, no es un pensamiento o una palabra. No es dividido, de modo que no puede ser objetivado. No es poseído, de modo que no puede ser mío.
Aquí, finalmente, descubrimos la vida misma, Ser sin hacer, un texto silenciado, la mayor historia jamás contada.
Steven Harrison