Nunca pierdas la esperanza

Si has abandonado la esperanza de llegar a ser alguna vez feliz, anímate. Nunca pierdas la esperanza ya que tu alma, siendo reflejo del Espíritu siempre gozoso, es, en esencia, la felicidad misma.
Si mantienes cerrados los ojos de tu concentración, no podrás ver el sol de la felicidad que resplandece en tu interior. No obstante, por muy cerrados que mantengas los ojos de tu atención, es un hecho irrebatible el que los rayos del sol de la felicidad están siempre tratando de atravesar las cerradas puertas de tu mente. Abre las ventanas de la serenidad, y descubrirás dentro de tu propio ser el súbito resplandor del deslumbrante sol de la dicha.
Si recoges la atención en tu interior, podrás percibir los gozosos rayos del alma. Al entrenar tu mente en el arte de apreciar el hermoso panorama de los pensamientos que existe en el reino invisible e intangible yacente en tu interior, podrás disfrutar de estas percepciones. No bases tu felicidad únicamente en deliciosas comidas, la posesión de vestimentas hermosas, casas impecables con muebles confortables y toda clase de lujos. Todas estas cosas encerrarán tu felicidad tras los barrotes de las apariencias y de las trivialidades. En lugar de ello, vuela en el aeroplano de tu visualización sobre el ilimitado imperio de los pensamientos, y contempla allí las vastas cimas cordilleranas formadas por tus nobles aspiraciones espirituales de autosuperación y de ayudar también a los demás a superarse.
Deslízate por sobre los profundos valles de la compasión universal; sobrevuela los géiseres del entusiasmo y las Cataratas del Niágara de la sabiduría perenne, y precipítate hacia las augustas cúspides formadas por la paz de tu alma. Y remóntate sobre el río ilimitado de la percepción intuitiva, hacia el reino de la omnipresencia de Dios.
Allí, en su mansión de bienaventuranza, bebe del manantial de su sabiduría susurrante, y sacia así la sed de tu deseo. Come con Él los frutos del amor divino, en la sala de banquetes de la eternidad. Si has decidido encontrar la dicha dentro de ti, tarde o temprano la hallarás; búscala ahora mismo, diariamente, a través de la meditación constante y cada vez más profunda. Haz un verdadero esfuerzo por adentrarte en tu interior, y encontrarás allí la anhelada felicidad.
Paramahansa Yogananda