En todas partes al mismo tiempo

Sí, Sidhartha dijo ¿es eso a lo que te refieres? ¿A que el río es el mismo simultáneamente en todas partes, en su origen y nacimiento, en las cascadas, en el transbordador, en la corriente, en el océano y en las montañas, en todas partes, y que para él sólo existe el presente, no la sombra del pasado ni la sombra del futuro?
Eso es, dijo Sidhartha. Y cuando aprendí eso, repasé mi vida y vi que había sido también como un río, y Sidhartha el niño, Sidhartha el hombre maduro, y Sidhartha el viejo se hallaban separados tan sólo por sombras, no por la realidad. Las vidas previas de Sidhartha no se hallaban en el pasado; ni su muerte y su retorno a Brahma, en el futuro. Nada era, nada será. Todo es realidad y vivencia.
Hermann Hesse

Una interminable celebración

Ama a la vida.
A todo
luces difusas,
mercados atestados
de verdes lechugas,
rojas fresas,
doradas uvas,
y moradas berenjenas.
¡Todo tan extraordinario!
¡Tan increíble!
Realmente entusiasmado,
hablas con la gente
y la gente te habla.
Les tocas
y ellos te tocan.
Todo es mágico,
como una interminable
celebración.
Eugene Ionesco
Inhala, y Dios se acerca a tí.
Mantén la inhalación y Dios permanece contigo.
Exhala, y tú te aproximas a Dios.
Mantén la exhalación, y te entregas a Dios.
Krishnamacharya
La renuncia lleva en sí tristeza y alegría a la vez: tristeza al comprender la futilidad de las antiguas costumbres, y alegría a causa de la visión más amplia que empieza a desplegarse cuando se es capaz de abandonarlas. Ésta no es una alegría común; es una alegría que da origen a una nueva y profunda fuerza, una confianza, un estímulo permanente que proviene de descubrir que no estamos condenados a nuestros hábitos, que realmente podemos liberarnos de ellos, que podemos cambiar y hacernos cada vez más libres.
Sogyal Rimpoché

La Estratagema del Divino

Era una diosa de inmaculada pureza pero cuyo corazón no era lo suficientemente tierno y compasivo. Censuraba a todos aquellos que no eran como ella, sin tener en cuenta las circunstancias y contratiempos de sus vidas. Su esposo, el Divino, le dijo entonces:
Eres como el más puro de los lotos, pero no debes censurar o criticar a los otros porque no pueden ser como tú.
La diosa no le prestó atención y en verdad ni siquiera quiso escucharle. Entonces el Divino ideó un plan para propinarle la lección que necesitaba.
Cierta noche, cuando la diosa estaba dormida, le cortó la cabeza y la colocó sobre los hombros de la ramera más depravada de la ciudad, en tanto que puso la cabeza de la prostituta sobre los hombros de la diosa. Dejaría así las cabezas, intercambiadas, a lo largo de tres jornadas.
Cuando la diosa despertó y se vio en el cuerpo de una impura ramera, creyó enloquecer. Pero fue así como tuvo ocasión de conocer la verdadera vida de la prostituta. Los padres de la mujer la habían obligado a prostituirse desde muy niña y luego fue vendida a un terrateniente y se quedó embarazada. El terrateniente maltrataba a la mujer y al hijo. Entonces huyó a la ciudad. Allí tuvo que seguir prostituyéndose para poder sobrevivir y alimentar al niñito. A pesar de todo ello, era ferviente devota de la diosa y nunca dejaba de hacerle ofrendas y de elevarle sus plegarias.
Transcurridos los tres días, la cabeza de la diosa volvió a ser colocada en su cuerpo. Desde entonces aprendió a ser mucho más tolerante y sobre todo compasiva. En su corazón ya no sólo resplandecía la pureza, sino también la comprensión y el amor.
Ramiro Calle