La Luz de las sonrisas


Encenderé la lámpara de las sonrisas, y el velo de mi melancolía desaparecerá.
A la luz de mis sonrisas descubriré mi alma, que había permanecido oculta
tras las tinieblas acumuladas a través de las edades.
Cuando me encuentre a mí mismo, atravesaré todos los corazones
con la antorcha de las sonrisas de mi alma.
Mi corazón sonreirá primero; luego, mis ojos y mi rostro, y después cada parte de mi cuerpo irradiará la luz de las sonrisas.
Correré entre zarzas de los corazones melancólicos y encenderé una hoguera
con todas las tristezas.
Soy el irresistible fuego de las sonrisas; avivaré mi fuego con la brisa del gozo divino,
abriendo una senda de luz a través de la oscuridad de todas las mentes.
Mis sonrisas transmitirán las sonrisas de Dios, y quienquiera que encuentre en mi camino
podrá captar el aroma de mi divino gozo.
Brindaré antorchas de fragantes y purificadoras sonrisas a todos los corazones.
Al sonreir aun cuando sea difícil hacerlo, ayudaré a sonreir a quienes lloran.
Paramahansa Yogananda

Presta atención a la pausa: la pausa entre dos pensamientos, al breve y silencioso espacio entre las palabras de una conversación, entre las notas de un piano o de una flauta, o al breve descanso entre la inspiración y la espiración. Cuando prestas atención a esas pausas, la conciencia de «algo» se convierte simplemente en conciencia. Surge de dentro de ti la dimensión informe de pura conciencia y reemplaza la identificación con la forma.
La verdadera inteligencia actúa silenciosamente. Es en la quietud donde encontramos la creatividad y la solución a los problemas.
Cuando miras un árbol o un ser humano desde la quietud, ¿quién está mirando? Algo más profundo que la persona. La conciencia está mirando a su creación. En la Biblia se dice que Dios creó el mundo y vio que era bueno. Eso es lo que ves cuando miras sin pensamiento, desde la quietud.
Eckhart Tolle- Silencio y Quietud