...De hecho, cuanto menos influido se esté por el sentimiento de la importancia de uno mismo, más fácil resulta adquirir una fuerza interior duradera. La razón es sencilla: el sentimiento de la importancia de uno mismo constituye un blanco expuesto a toda clase de proyectiles mentales -celos, miedo, avidez, repulsión- que no cesan de desestabilizarlo.
Del libro "En defensa de la Felicidad" de Matthieu Ricard

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