Dos monjes van de viaje. En tres días no han visto más que a una vieja en el umbral de su cabaña. Fue ayer; les ofreció un poco de cebada tostada, ligada con té y mantequilla rancia. Aquel magro tsampa del día antes ya les ha bajado a los talones. Tienen hambre y frío. De pronto, empieza a llover. El monje más joven se proteje como puede con un faldón de su mano. El mayor camina delante en silencio. Cae la noche sin que se vea en el horizonte ningún lugar en el que refugiarse, ningún templo, ni ermita, ni la más humilde cabaña. El sendero que siguen va a perderse a lo lejos, en la montaña. El joven novicio ya no puede más. No sabe dónde termina aquel interminable viaje. "El templo zen no debe estar lejos, dice para sí; me parece que nos acercamos a Kamakura, pero ¿será ese nuestro destino?
Rompiendo la estricta consigna de silencio, se atreve a preguntar a su superior, que avanza con paso firme:
"Maestro, ¿a donde vamos?
Ya estamos, responde el maestro.
¿Quereis decir que el final de etapa ya está cerca?
insiste el joven monje..
Aquí, ahora. Ya estamos".
El novicio, espantado, mira el sendero pedregoso que se adentra en la bruma. A lo lejos, las temibles cimas se pierden ya en la noche. Tiene miedo, y frío, y hambre. Y de repente, en un claro, comprende. Se acuerda de las palabras que a menudo ha oído repetir en el monasterio: "El Zen es un camino que va ...". En cada paso por ese camino, está incluida la eternidad. En el presente anida la vida, el oasis, lo infinito. Saboreo el presente; el pasado ya se fue, y el futuro es un sueño; sólo el presente es. "Cuando despiertas a la verdad, dice un poema antiguo, tu mente se vuelve brillante y luminosa, como un rayo de luna".
Repitiéndose estas cosas, el novicio avanzaba en paz.
Henri Brunel

8 comentarios:

  1. Un camino sin metas, porque en cada paso que das anida la eternidad.
    Hermoso este relato. Un escalofrío de luz.
    Te mando un abrazo (super) cálido, Sina. Gracias por tu sabia compañía...

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  2. Avanzar sin proponerse llegar a ningún lado. Todo lo que nesecito está aquí.
    Gracias Sina, este relato profundo en sabisuría es luminoso, muy luminoso.
    Un abrazo de luz.

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  3. Estar presente tiene esa paz que hace que no se necesite nada, pero en general tener alguna certidumbre nos da seguridad y nos deja tranquilos, como si pudiera existir algo seguro en un futuro...
    Me encanta el post. Siempre que leo trato de llevarlo a mi vida, y me falta mucho para ser un monje zen, ja ja
    De todos modos, acá siempre aprendo y me enriquezco, muchas gracias, un abrazo.

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  4. Un camino sin metas ... así es ...
    Gracias a ti por estar aqui.
    Un abrazo lleno de paz para ti, Furia

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  5. Gracias Paula por tu visita al blog y tu comentario.
    Un abrazo lleno de paz, Sina

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  6. Esta bien poder practicar, es la base para poder crecer ...y llegar a monje zen ... ;)
    Un abrazo muy amoroso para ti, Marina

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  7. Sina, después de leer tus últimas entradas me quedo con muy buenas reflexiones en tus temas, gracias por compartirlas, un abrazo.

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  8. Gracias a ti por estar aquí. Y estoy feliz de que te sean útiles los escritos.
    Un abrazo luminoso, Sina

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