Estar abierto



Una y otra vez contacto con gente que está perdida en su búsqueda espiritual, o perdida en su dolor personal porque creen que lo que han vivido hasta este momento es lo que van a vivir de ahora en adelante. Creen que el pasado vivido ha condicionado su realidad para que sea la misma ahora y siempre. Y creo que el mayor milagro y el mayor misterio de nuestras vidas aquí en la Tierra, es que cuando dejamos de hacer suposiciones y de simular ser Dios, comprendemos que carecemos por completo de conocimiento sobre lo que va a suceder en el próximo instante. Y esa falta de cualquier clase de conocimiento es lo que en realidad nos permite, si la dejamos absorberse en todos los poros de nuestro ser, abrirnos a una libertad espiritual cada vez mayor.
Raphael Cushnir




Si uno observa, ve que lo que echa a perder nuestra relación es el pensar, pensar y pensar, el calcular, juzgar, sopesar, ajustarnos; y lo único que nos libera de eso es el amor, el cual no es un proceso de la mente. Uno no puede pensar acerca del amor. 
Puede pensar en la persona a la que ama, pero no puede pensar en el amor. 
Krishnamurti

La luna en un cubo viejo




Iluminación, según las doctrinas del Zen, surge durante un acontecimiento inesperado, una casualidad, una circunstancia o coincidencia favorable, para las mentes preparadas para acogerlo. Como el ladrón en la "casa vacía": el alma desembarazada de su "ego".

Una monja estudiaba Zen, día trás día, desde hacía treinta y tres años. Había entrado en un monasterio como joven novicia a los diecisiete años. Tenía ahora cincuenta. Su vida de fertilidad había terminado. No sentía amargura por ello. Se dedicaba a las ocupaciones cotidianas con paciencia y buen talante. Preparaba el arroz o la cebada, iba mañana y tarde a buscar agua al pozo que había a unos cien metros. A veces la visitaba una nube de melancolía, pero ella la apartaba. Ponía en práctica el zazen con regularidad, meditaba, estudiaba los escritos de los grandes maestros del pasado. Pero nunca había conocido el Satori, la paz inimaginable, que inunda bruscamente el alma asombrada, la risa, la gran risa del Despertar.
Un atardecer, volvía del pozo cuando caía la noche. Observó sin pensar en ello el reflejo de la luna en el agua del cubo. Era un cubo viejo, cuyo fondo había reparado ella con bambú trenzado. Y de repente cedió la compostura y el agua se escapó, y al instante desapareció también la luna con el agua del viejo cubo. En aquel preciso instante, ella conoció el Satori. Fue libre.
Henri Brunel

En contacto con los milagros





Según Buda, la vida sólo es aprensible en el aquí y ahora. El pasado ha desaparecido y el futuro aún no ha llegado. Solamente existe para mí un momento que vivir: el momento presente. Por esto, lo primero que he de hacer es volver al momento presente. Haciéndolo así entro profundamente en contacto con la vida. Inhalo vida; exhalo vida. Cada paso que doy es vida ...
Muchos de nosotros pensamos que la felicidad no es posible en el momento presente. La mayoría de nosotros cree que hay unos cuantos requisitos más que satisfacer antes de que podamos ser felices. Por eso somos absorbidos hacia el futuro siendo incapaces de estar presentes en el aquí y ahora. Por eso nos perdemos muchas de las maravillas de la vida. Si seguimos alejándonos hacia el futuro no podremos contactar con las múltiples maravillas que la vida nos ofrece ni podremos vivir en el momento presente en el que se produce la sanación, la transformación y el gozo.
Thich Nhat Hanh



Silencio es un término polisémico, palabra de muchas máscaras concéntricas como la piel de cebolla. Una palabra que pelamos encantados. Ausencia de ruido, ayuno de la palabra, renunciación, aparece como canto secreto del lenguaje a su fin, música de mil armonías según sean los contenidos de la imaginación, los sentimientos, la intuición. El silencio penetra hasta más allá de donde alcanza el concepto, el intelecto, y nos conduce al corazón de las cosas, nos hace tocar, por poco que nos prestemos a ello, el corazón de Dios. Buddha recibe a veces el nombre de "maestro del silencio".
Japón, primera mitad del siglo XIV, durante el shogunato de los Ashikagaka. 
Un templo perdido en la montaña. Cuatro monjes zen han decidido hacer un sesshin (una especie de retiro) en silencio absoluto. El frío es intenso.
"¡Se ha apagado la vela!, dice el monje más joven.
¡No tienes que hablar! Estamos haciendo un sesshin de silencio total, observa severamente un monje de más edad.
¡Por qué habláis en vez de callar como habíamos convenido! señala con humor el tercer monje.
¡Soy el único que no ha hablado! dice con satisfacción el cuarto monje.



En primavera flores, en otoño la luna.
En verano brisa fresca, en invierno la nieve.
Si tu mente no está atestada de un fárrago inútil.
La vida maravillosa se abre ante ti
Wu Men Kuan


La intimidad es una experiencia de no separación, de ser uno con lo que 
está sucediendo, sea lo que sea. Tendemos a pensar que, ahora mismo, 
no somos "correctos", demasiado miedosos, ambiciosos, coléricos, o lo que sea, 
pero que si emprendemos alguna clase de práctica espiritual podremos mejorar. 
En algún punto del futuro, seremos como debemos ser.
Tenemos una mente basada en "paras": siempre hacemos esto "para" obtener eso, 
o "para" ser eso otro. Y, sin embargo, es esta tendencia a esforzarnos, 
a ser ambiciosos, a preocuparnos por metas, a adelantarnos a los acontecimientos, 
lo que nos saca del momento presente y nos aleja de lo que somos ahora. En realidad, nos impide la intimidad. Entonces nos quejamos, pero es el propio deseo el que nos impide la intimidad.
Larry Rosenberg

La ceremonia del té




Del collar, cada cual escoge la cuenta que más le gusta. Vivir en el presente es uno 
de los secretos del Zen. Otro enfoque bien conocido es el del Cha no yu, 
la ceremonia del té.

Los ingredientes son los siguientes:
- un lugar modesto y apacible,
- acoger el momento,
- trato agradable y tranquilo con amigos,
- cuidado y amor aportados a la preparación del "elixir dorado": el té,
- contemplación de objetos simples y hermosos,
- silencio.

Imaginémonos un sendero apartado, en una montaña o en un bosque que conduce 
a la morada de un sabio. Ahí vemos aparecer el pabellón de té. Su construcción es simple, está hecho de madera y bambú. Aquí de lo que se trata no es de oponerse al tiempo, de deificarlo mediante una irrisoria eternidad de piedra, sino de "abrazarse" 
a él. La sala en la que entramos es de superficie modesta: unos nueve metros cuadrados (dos esteras y media); tres o cuatro amigos cabrán cómodamente. Una pintura zen, un ramo de flores del campo por todo adorno. El hogar de carbón de madera, el hervidor 
de hierro redondo cubierto de pátina, el recipiente del agua, el cucharón de bambú, 
un trapo blanco inmaculado, los botes de té, los boles tradicionales corrientes. 

El maestro de té lleva a cabo los gestos rituales con eficacia, lentitud, cuidado y amor. La conversación va transcurriendo, apacible; se habla de poesía, de historia, de arquitectura. Muy suavemente se va apagando el ligero ruido de las voces, y todos contemplan en silencio los boles familiares, una flor del campo; 
se oye a lo lejos el canto de un pájaro. El tiempo se encuentra en suspenso; armonía, serenidad.
A lo largo de los siglos, el ritual se fue complicando, se fueron conviniendo cientos de reglas sobre el arreglo floral, la manera de verter el té, etc., pero Rikyu, 
el más célebre de los maestros de té, recordaba:

El té no es otra cosa que esto:
Hacéis hervir el agua
Hacéis infundir el té
Y os lo bebéis ...
Es todo cuanto hay que saber.
Kakuzo Okakura

Una meditación de amor






La calidad del amor es el suelo fértil a partir del cual puede crecer una vida espiritual integrada. Con un corazón amoroso como trasfondo, todo lo que intentemos, todo aquello que nos salga al paso, se abrirá y florecerá con más facilidad. Aunque el amor puede surgir de un modo natural en muchas circunstancias, también podemos cultivarlo.
La meditación siguiente tiene dos mil quinientos años de antigüedad y utiliza frases repetidas, imágenes y sentimientos para evocar el amor y la amistad hacia uno mismo y hacia los demás. Podéis experimentar con esta práctica, para comprobar si os es útil. Lo mejor es empezar repitiéndola una y otra vez durante quince o veinte minutos, una o dos veces al día, en un lugar tranquilo, durante algunos meses. Al principio, esta meditación puede pareceros mecánica o extraña o provocaros lo contrario, sensaciones de irritación e ira. Si esto sucede, es muy importante tener paciencia y ser amable con uno mismo, dando la bienvenida a todo lo que se presente con un espíritu de fraternidad y afecto. A su debido tiempo, incluso frente a dificultades interiores, se desarrollará el amor. Siéntate cómodo. Relaja tu cuerpo. En la medida en que puedas, serena tu mente; abandona proyectos y preocupaciones. Luego, recita internamente las siguientes frases dirigidas a ti mismo. Empiezas por tí mismo, puesto que sin amarte a ti mismo es casi imposible amar a los demás.

Que me llene de amor. Que esté bien. Que pueda estar en paz y cómodo. Que sea feliz.

A medida que dices las frases, tal vez desees utilizar la imagen que nos proporcionan las instrucciones de Buda: imagínate como un joven y amado niño, o imagínate como eres ahora; mantente con un corazón amoroso. Permite que los sentimientos acompañen la voz. Sintoniza las palabras y las imágenes, de modo que encuentres las frases exactas que mejor abran tu corazón amoroso. Repite las frases una y otra vez, dejando que los sentimientos impregnen tu cuerpo y tu mente. Practica repetidamente esta meditación a lo largo de varias semanas, hasta que crezca la sensación de amor por ti mismo. Cuando te sientas preparado, en el mismo periodo de meditación puedes ampliar paulatinamente el foco de tu amor para incluir a los demás. Después de tí, escoge un benefactor, alguien que te haya cuidado realmente en la vida. Visualizalo y recita cuidadosamente las mismas frases, Que me llene de amor, etc. Cuando se ha desarrollado el amor por tu benefactor, empieza a incluir en tu meditación a otras personas amadas, visualizándolas y recitando las mismas frases, despertando un sentido de amor por ellas. Más tarde, poco a poco, puedes ir incluyendo a los demás: amigos, miembros de la comunidad, vecinos, la gente que te rodea, animales, a toda la tierra, a todos los seres. Luego, incluso, puedes experimentar hasta incluir a la gente que te plantea más problemas, deseando que ellos también, se llenen de amor y paz. Con alguna práctica puede desarrollarse un equilibrio sentido de amor, y en el curso de los quince o veinte minutos, serás capaz de incluir en tu meditación a muchos seres, pasando de ti mismo a un benefactor y seres queridos, hasta alcanzar a todos los seres. Luego, podrás aprender a practicarlo en cualquier lugar. Puedes utilizar esta meditación en un embotellamiento, en autobús y aviones, en la sala de espera del médico, u en otras mil circunstancias. Practicando silenciosamente esta meditación amorosa sobre las personas, de inmediato sentirás una maravillosa comunicación: el poder del amor. Serenará tu vida y te mantendrá conectado con tu corazón.
Jack Kornfield

Tejedoras de sueños




En algún lugar del mundo y en todas partes. Creemos en un mundo donde quepan muchos mundos, con sus matices, sus colores, sus diversidades, sus miradas, sus músicas y sus olores. Creemos en la palabra que convoca los sueños, los trenza, los interpela, los suma, los transforma. Nos interesan las semillas que germinan las ideas y no tanto quién las tiene. Es por eso, que nosotras, Tejedoras de Sueños, podemos ser cualquiera de ustedes. Nuestras palabras, canciones, poemas, afirmaciones, presencias, interrogaciones, no van a tener ni rostro, ni nombre. Porque el anonimato no es un acto de cobardía sino de afirmación. Porque el poder ya nos enseñó demasiado a competir, a dirigir, a dividir, a castigar, a juzgar, a menospreciar, a subyugar, a someter, a odiar, a violentar, a renunciar, a pensar por las otras y no con las otras. Porque no necesitamos sentirnos importantes por las ideas que generamos. Porque, como el pasamontañas de ustedes, lo fundamental es que somos mujeres con capacidades, ideas y palabras que aportar y aportarnos y no qué nombres tenemos. Y porque las mujeres hemos tenido que vivir demasiado la invisibilidad de la negación, el rechazo y la exclusión y a pesar de eso y desde la resistencia cotidiana, nos hemos llenado de sabiduría, estrategias, creatividad e inteligencia para construir caminando ese mundo donde quepan muchos mundos. Las mujeres hemos sido siempre y seguiremos siendo imprescindibles para la lucha. Las mujeres sabemos de resistencias. Y nuestro anonimato quiere visibilizar esa fuerza que es de todas. Nos llamamos Tejedoras de Sueños. Como idea que convoca y nos convoca. Las mujeres sabemos de tejidos. Y no sólo los de algodón. Las mujeres tejemos afectos, solidaridades, inteligencias, resistencias, comunidades, proyectos, cuidados, creaciones, mundos, desde la sabiduría de la inclusión, la riqueza del matiz, el gesto, la diferencia, lo sutil. Y lo hacemos a través de las herramientas aprendidas de nuestras antepasadas, nuestras abuelas, nuestras madres, nuestras hermanas: los sueños, los saberes, los abrazos, las risas, las caricias, las melodías, las ideas, las palabras. Herramientas que hemos generado y utilizamos a pesar del juicio cotidiano al que somos sometidas, a pesar de la molestia que genera nuestra originalidad, capacidad y autonomía. Herramientas que revuelven, nos revuelven, nos modifican porque sabemos que somos hijas e hijos de un sistema injusto que nos ha impregnado las pieles y los modos de violencia. Y debemos romperla con la palabra que sueña, que nos pregunta sobre nosotras y nosotros mismos para transformarnos. Tejemos sueños. Porque soñar es alimento de la vida. Esa de la que tanto sabemos. Cuando soñamos construimos esos mundos con matices y colores. Soñar es el alimento necesario como el agua a la milpa, como parte de la tierra y la naturaleza. Todas las luchas tienen su sueño, todos los sueños tienen su lucha. Cuando soñamos, somos libres y aprendemos la necesidad de caminar. Cada paso caminado es un sueño realizado donde es difícil borrar la huella. Debemos romper el cerco a nuestros sueños que nos quieren imponer los enemigos de la vida. Porque cuando soñamos nos hacemos fuertes para lanzar nuestros pasos al esfuerzo colectivo de tejer una realidad donde la alegría, el baile, el apoyo, la justicia, el amor, la unidad, el respeto, la creación, la locura sean los pilares fundamentales que sostengan nuestro mundo. Desde ya, desde ahora, desde nuestro día a día, con nuestras amistades, nuestr@s compañer@s, nuestras relaciones, nuestras luchas, nuestros trabajos, nuestro entorno. Sueños atrevidos y no complacientes para quién no quiera mirarse a fondo y destruir todo aquello que en su interior mate la vida y los sueños. Aportaremos nuestra palabra desde nuestras herramientas, nuestro accionar y todos los medios que nuestro soñar nos diga. Lanzaremos ideas al viento con la intención de que aporten, agiten, rompan, generen, fertilicen y penetren en los poros de la piel, limpien y ayuden a su muda. Como las serpientes. Le apostamos a mudarnos y mudar el mundo. Transformarnos y transformar el mundo. A nuestras antepasadas, nuestras abuelas, a pesar de resistir y crear, las convirtieron en páginas en blanco y su historia, que es la de todas y todos, nunca fue escrita ni contada; porque después, nuestras palabras ya se escucharon pero nos convirtieron en un anexo y los anexos no se leen. Porque nos da coraje tener que insistir en algo ya demostrado a lo largo de los siglos. Porque ahora ya no vamos a pedir permiso para ser libres. Seguiremos caminando sin rumbo escrito y sin fin porque tenemos nuestra brújula y nuestra brújula es nuestro corazón que nos guía, nos encamina y nos da la fuerza para caminar. Un paso hacia delante, Tejedoras de sueños. 

Mujeres Mapuche

Cuento Sufí




Bajo las ramas de un árbol, al borde del camino, se hallaba un derviche contemplando el valle. Un joven, visiblemente perturbado llegó hasta él y dijo:

"He visto un siniestro espectáculo! Vuelvo de la ciudad y sólo he visto robos, pillajes, saqueos, hambre y guerra. Reina el caos allí. El ejército del Califa está apostado fuera del palacio para protegerlo de la multitud. ¿Qué se puede hacer? ¿Qué debo hacer?
"Ven a sentarte aquí un momento, junto a mí", dijo el sabio.
El derviche y el convulsionado joven permanecieron allí más de una hora. Luego el Maestro se incorporó y ambos se dirigieron al camino.
Durante su marcha, contemplaron la belleza de las flores, aspiraron la fragancia de los bosques, admiraron la fortaleza de los árboles, vieron cómo su frondosidad se meneaba por la brisa, y escucharon el canto de variadas aves.
Hacia el atardecer, llegaron a la ciudad de la que venía el joven y vieron que todos allí descansaban plácidamente y todo irradiaba paz. Al recorrer el pueblo, el estudiante le dijo al Maestro:
"Sin embargo esta mañana todos discutían acaloradamente y peleaban..."
Luego, pasaron frente al Palacio del Califa y sólo había allí algunos soldados de la guardia conversando entre ellos. El joven sorprendido, dijo:
"Hace tan sólo unas horas estaban agazapados en formación de batalla y ahora se los ve tan sosegados..."
Luego el Califa salió de su palacio, se acercó a ellos y les dijo:
"Hoy es un día de paz y amor".
Y mientras el Maestro y el joven se alejaban de allí, este no pudo contener su sorpresa:
"Qué ha ocurrido Maestro? Ayer por la mañana solo vi guerras, muerte, desolación, pillaje, saqueos y la ciudad estaba convulsionada".
"Es muy sencillo. Ocurre que era tu alma la que se hallaba bajo un estado de convulsión y que eras tu mismo quien se agazapaba en formación de batalla. Nada ha cambiado en aquella ciudad, sino tu modo de observarla según tu estado. Lo que reside en tu interior se multiplica frente a ti".




Vivir contento teniendo poco. Buscar elegancia sin buscar el lujo,
y lo refinado en lugar de lo que está de moda. Ser digno, sin ser respetable 
y ser pudiente, sin ser rico. Estudiar intensamente, pensar tranquilamente, 
hablar suavemente. Ser franco; escuchar a las estrellas y a los pájaros, 
así como a los ignorantes y a los sabios, con el corazón abierto. 
Tolerar todo con alegría, hacer todo con bravura, esperar por las ocasiones 
sin apresurarse. En una palabra, dejar que lo espiritual, lo prohibido y 
lo inconsciente se haga parte de todos. Esta es mi sinfonía.
William Ellery Channing

Cómo se escribió el Libro Tao Te King




¿Cómo se escribió uno de los libros más importantes del mundo? En el año vigésimo tercero del reinado de Zhao, Lao Tse percibió que la guerra terminaría por destruir el lugar donde vivía. Como había pasado años meditando sobre la naturaleza de la vida, sabía que en ciertos momentos es preciso ser práctico. Decidió, entonces, tomar la decisión más simple: mudarse. Tomó sus pocas pertenencias, y partió en dirección a Han Keou; en la puerta de salida de la ciudad, encontró un guardia. ¿Adónde va tan importante sabio? preguntó el guardia. Lejos de la guerra. No puede irse así. Me gustaría mucho saber qué fue lo que aprendió en tantos años de meditación. Sólo lo dejaré partir si comparte conmigo lo que sabe. Nada más que para librarse del guardia, Lao Tse escribió ahí mismo un pequeño librito, cuya única copia le entregó. Después, continuó su viaje, y nunca más se oyó hablar de él. El texto de Lao Tse fue copiado y recopiado, atravesó siglos, atravesó milenios, y llegó hasta nuestro tiempo. Se llama Tao Te King, está publicado en portugués por varias editoriales, y es una lectura obligada. Aquí va una de sus páginas: Aquel que conoce a los otros es un sabio, Aquel que se conoce a sí mismo es un iluminado, Aquel que vence a los otros es fuerte, Aquel que se vence a sí mismo es poderoso, Aquel que conoce la alegría es rico, Aquel que conserva su camino tiene voluntad. Sé humilde, y permanecerás íntegro, Inclínate, y permanecerás erguido, Vacíate, y permanecerás repleto, Gástate, y permanecerás nuevo. El sabio no se exhibe, y por eso brilla, No se hace notar, y por eso es notado, No se elógia, y por eso tiene mérito, Y porque no está compitiendo, nadie en el mundo puede competir con él.


Cuando te encuentras con alguien, recuerda que se trata de un encuentro santo. Tal como lo consideres a él, así te considerarás a ti mismo. Tal como lo trates, así te tratarás a ti mismo.
Tal como pienses de él, así pensarás de ti mismo. Nunca te olvides de esto, pues en tus 

semejantes o bien te encuentras a ti mismo o bien te pierdes a ti mismo.

La mentira descubierta





El Dr. Arun Gandhi, nieto de Mahatma Gandhi y fundador del Instituto M.K. Gandhi 
para la Vida Sin Violencia, en su conferencia del 9 de junio en la Universidad de 
Puerto Rico compartió la siguiente historia como un ejemplo de la vida sin violencia:

Yo tenía 16 años y estaba viviendo con mis padres en el instituto que mi abuelo había fundado en las afueras, a 18 millas de la ciudad de Durban, en Sudáfrica, en medio de plantaciones de azúcar. Estábamos muy al interior del país y no teníamos vecinos, 
así que a mis dos hermanas y a mí siempre nos entusiasmaba poder ir a la ciudad a visitar amigos o entrar al cine. Un día mi padre me pidió que le llevara a la ciudad para asistir 
a una conferencia que duraba el día entero y yo aproveché esa oportunidad. Como que iba a la ciudad mi madre me dio una lista de cosas del supermercado que necesitaba y, puesto que iba a pasar todo el día en la ciudad, mi padre me pidió que me hiciera cargo de algunas cosas pendientes, como llevar el coche al taller. Cuando me despedí de mi padre, me dijo: "Nos vemos aquí a las cinco de la tarde y volvemos a casa juntos". Después de completar muy rápidamente todos los encargos, me fui hasta el cine más cercano. Me concentré tanto en la película, una película doble de John Wayne, que me olvidé del tiempo. Eran las 5.30 de la tarde cuando me acordé. Corrí al taller, conseguí el coche y me apuré hasta donde mi padre me estaba esperando. Eran casi las 6. 
Él me preguntó con ansiedad: "¿Por qué llegas tarde?" Me sentía mal por eso y no le podía decir que estaba viendo una película de John Wayne; entonces le dije que el coche no estaba listo y que tuve que esperar... Esto lo dije sin saber que mi padre ya había llamado al taller. Cuando se dio cuenta de que había mentido, me dijo: "Algo no anda bien en la manera como te he criado, puesto que no te he dado la confianza de decirme la verdad. Voy a reflexionar sobre qué es lo que hice mal contigo. Voy a caminar las 18 millas que hay hasta la casa y a pensar sobre esto." Así que, vestido con su traje y sus zapatos elegantes, empezó a caminar hasta la casa por caminos que no estaban ni pavimentados ni alumbrados. No lo podía dejar solo. Así que conduje 5 horas y media detrás de él... viendo a mi padre sufrir la agonía de una mentira estúpida que yo había dicho. Decidí desde aquel momento que nunca más iba a mentir. Muchas veces me acuerdo de este episodio y pienso: "Si me hubiese castigado de la manera como nosotros castigamos a nuestros hijos... ¿habría aprendido la lección?" ¡No lo creo! Habría sufrido 
el castigo y habría seguido haciendo lo mismo... Pero esta acción de no violencia fue tan fuerte que la tengo impresa en la memoria como si fuera ayer... ¡Éste es el poder de la vida sin violencia!



"Nuestro Señor hizo el cielo e hizo el bosque.

En el cielo sembró las estrellas, Y en la tierra sembró árboles. Son una sola las raíces de las estrellas Y las raíces de los árboles. Cuando cae un árbol Cae una estrella..."
Anciano Chan K’in Viejo, de Najá



Kabir, no te sientas orgulloso de tu cuerpo, una capa de piel llena de huesos; aquellos que bajo doseles de oro montaron majestuosos caballos yacen ahora envueltos en la tierra. Kabir, no te sientas orgulloso de tus lujosas mansiones: hoy o mañana la tierra será tu lecho y la hierba cubrirá tu cabeza. Kabir, no te sientas orgulloso ni mires con desdén al desesperado; tu canoa está todavía en el mar, ¿quién sabe cuál será su destino? Kabir, no te sientas orgulloso de tu belleza y juventud: en este día o al próximo deberás abandonarlas, como una serpiente que muda la piel.
Kabir

Desiderata




Ve plácidamente entre el ruido y la prisa. Recuerda que la paz puede estar en el silencio. Sin renunciar a ti mismo, esfuérzate por ser amigo de todos. Di tú verdad, quietamente, claramente. Escucha a los otros, aunque sean torpes o ignorantes; cada uno de ellos tiene también una vida que contar. Evita a los ruidosos y agresivos, porque ellos denigran el espíritu. Si te comparas con los otros puedes convertirte en un hombre vano y amargado; siempre habrá cerca de ti alguien mejor o peor que tu. Alégrate tanto de tus realizaciones como de tus proyectos. Ama tú trabajo, aunque sea humilde; es el tesoro de tú vida. Sé prudente en tus negocios, porque en el mundo abundan las gentes sin escrúpulos. Pero que esta convicción no te impida reconocer la virtud; hay muchas personas que luchan por hermosos ideales; y donde quiera la vida está llena de heroísmo. Sé tú mismo. Sobre todo no pretendas disimular tus inclinaciones. No seas cínico en el amor, porque cuando aparece la aridez y el desencanto en el rostro, se convierte en algo tan perenne como la hierba. Acepta con serenidad el consejo de los años y renuncia sin reservas a los dones de la juventud. Fortalece tú espíritu, para que no te destruyan en producto de la fatiga y la soledad, sin olvidar un justa disciplina, sé benigno contigo mismo. No eres más que una criatura en el Universo, no menos que los árboles y las estrellas; tienes derecho a estar aquí. Y, si no tienes ninguna duda, el Mundo se desplegará ante ti. Vive en paz con Dios, no importa como lo imagines; sin olvidar tus trabajos y aspiraciones mantente en paz con tu alma, pese a la ruidosa confusión de la vida. Pese a tus falsedades, penosas luchas y sueños arruinados, la Tierra sigue siendo hermosa. Sé cuidadoso. Lucha por ser feliz.
Inscripción fechada en el año 1692, encontrada en una tumba de la vieja iglesia de San Pablo de Baltimore.




Si cerramos el puño, obtendremos un puñado de arena. Si abrimos las manos, toda la arena del desierto pasará por ellas...

Dogen





Pasar un tiempo con la naturaleza nos permitirá sentir la interacción armoniosa de todos los ele­mentos y las fuerzas de la vida, y experimentar un sentimiento de unidad con todas las cosas de la vida. Trátese de un arroyo, un bosque, una mon­taña, un lago o del mar, esa conexión con la inte­ligencia de la naturaleza también nos ayudará a lograr el acceso al campo de la potencialidad pura.
Debemos aprender a ponernos en contacto con la esencia más íntima de nuestro ser. Esa ver­dadera esencia está más allá del ego. No teme; es libre; es inmune a la crítica; no retrocede ante ningún desafío. No es inferior ni superior a na­die, y está llena de magia, misterio y encanto. El acceso a nuestra esencia verdadera también nos permitirá mirarnos en el espejo de las rela­ciones interpersonales, porque toda relación es un reflejo de la relación que tenemos con nosotros mismos. Si, por ejemplo, nos sentimos culpables, temerosos o inseguros con respecto al dinero, al éxito o a cualquier otra cosa, estos sentimientos serán el reflejo de la culpabilidad, la inseguridad y el temor básicos de nuestra personalidad. No existe en el mundo ningún dinero o éxito que pue­da resolver estos problemas básicos de la existen­cia; solamente la intimidad con el yo podrá hacer surgir la verdadera cura. Y cuando estemos bien afianzados en el conocimiento de nuestro verda­dero yo - cuando realmente comprendamos su verdadera naturaleza - jamás nos sentiremos cul­pables, temerosos o inseguros acerca del dinero, o de la abundancia, o de la realización de nues­tros deseos, porque comprenderemos que la esen­cia de toda riqueza material es la energía vital, la potencialidad pura; y la potencialidad pura es nuestra naturaleza intrínseca.

Deepak Chopra